El mensaje del obispo

Por: La Discusión 10:40 AM 2017-09-16

Desde 1811 el Tedéum es un acto político-religioso y como tal no deben extrañar las referencias que obispos y pastores hagan a la política contingente y a la actuación de las autoridades. El realizado ayer por la tarde en Chillán no fue la excepción aunque, comparado con años anteriores, su contenido estuvo mucho más cargado de referencias críticas a leyes y políticas públicas recientemente aprobadas e impulsadas por la actual administración. 

“Muchas leyes aprobadas recientemente, y no pocas en gestión, lamentablemente ignoran la dimensión espiritual y valórica que es parte esencial del alma de nuestro pueblo. Así, en los últimos meses, hemos sido testigos de un verdadero frenesí legislativo, que no desea dejar nada para el futuro y apresura la aprobación de leyes, sin darse el necesario tiempo de reflexión para alcanzar buenas decisiones”, expuso ayer por la tarde monseñor Carlos Pellegrin Barrera. 

Como nunca antes, el obispo de Chillán cuestionó la agenda de la actual administración que llevó a despenalizar el aborto en tres causales y presentar un proyecto de ley para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. 

Igualmente, en coherencia con los contenidos de su homilía, en un hecho que resulta inédito y bastante discutible, llamó a respaldar en las próximas elecciones a quienes defiendan la postura valórica de la Iglesia, en clara alusión a los candidatos pertenecientes a partidos de derecha.   

Pellegrin transparenta así su visión conservadora sobre temas de sexualidad y familia, lo que no debería sorprender a nadie. Así lo ha planteado en distintas oportunidades y plataformas, incluyendo estas páginas, asumiendo -tal como lo dijo ayer- que sus dichos serán poco populares. 

Y no se equivoca en lo último, pues sus argumentos -legítimos y respetuosos tanto en el fondo como en la forma en que fueron expresados- evidentemente contrastan con el saber y el sentido común de la mayor parte de la ciudadanía, incluidos muchos de sus fieles que esperarían que el pensamiento católico tradicional se deje cuestionar y, gradualmente, se ponga al día, como sí lo ha hecho la ley civil con las necesidades de las personas. 

Como todos los años en Fiestas Patrias, la voz de la Iglesia ha vuelto a hacerse oír para transmitir un mensaje de reflexión y una apelación a vivir bajo sus postulados. No obstante, esta vez el sentido magisterial del Tedéum no estuvo dirigido a hombres y mujeres que piensan distinto y son, por igual, parte del mundo indivisible y diverso de la nacionalidad chilena. El mensaje apuntó a la feligresía católica, distanciándola del entramado cívico de nuestra sociedad, lo que no es bueno ni malo, solo diferente a lo que nos tenía acostumbrados. 

Las iglesias tienen total derecho a manifestar sus posturas humanísticas y políticas en el foro público y el Estado y sus representantes, lo mismo que aquellos que piensan distinto, deben escucharlas aunque le sean críticas o no las compartan. Pero conviene tener presente que se trata de mensajes unidireccionales, sin réplica ni contra argumentación, lo que resulta en extremo complejo cuando se debaten temas culturales y se intenta instalar sobre ellos una mirada única para comprender la realidad en su verdadera profundidad. 

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