Laja-Diguillín al debe

Por: 2017-09-09

El canal Laja-Diguillín, un proyecto estatal que representó una inversión cercana a los US$200 millones y cuya principal obra, el canal matriz, terminó de construirse en 2008, aún no logra llegar con agua al 100% de la superficie que se definió en su diseño.

La principal razón es que aún resta abordar obras complementarias, como la construcción y acondicionamiento de canales secundarios para llegar con agua hasta los predios, tanto de aquellos que ya cuentan con riego como de los blancos (quienes aún no reciben agua pese a estar inscritos). Ello, sin considerar el embalse Zapallar, un proyecto complementario que permitirá sumar otras 10 mil hectáreas al riego.

Como consecuencia de ello, el canal, construido para regar 44 mil hectáreas, actualmente cubre poco más de 27 mil, principalmente en Bulnes y San Ignacio, y en menor medida en Pemuco, El Carmen y Yungay.

Precisamente ayer se realizó en San Ignacio la asamblea anual del Laja-Diguillín, donde los regantes analizaron los avances del proyecto y la situación particular de los blancos, quienes se han ido sumando gradualmente al riego en los últimos años, aunque la mayoría sigue esperando el agua que se prometió hace más de dos décadas. En la instancia, los agricultores criticaron la lentitud de la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP en la ejecución de las obras pendientes. Frases como “no se ha hecho nada” resonaron con fuerza en el gimnasio municipal y fueron repetidas por autoridades políticas de oposición.

Por su parte, los representantes del Gobierno informaron con antecedentes técnicos a la mano sobre los avances en materia de cobertura, destacando la incorporación de 2.300 hectáreas de las áreas blancas, así como también sobre la ejecución de dos estudios de ingeniería que son clave: el de adecuación de los canales de riego y la actualización del diseño del embalse Zapallar.

Respecto del estudio de adecuación de canales, las autoridades del MOP reconocieron el retraso de dos años por parte de la consultora Cygsa -la misma que diseñó el puente Cau Cau, en Valdivia-, al tiempo que se informó que dicha firma ha sido multada en varias ocasiones por la autoridad.

Respecto del embalse Zapallar, esta iniciativa ha debido dormir largo tiempo y solo en los últimos años fue retomada por el MOP, de hecho, en mayo pasado comenzó a ejecutarse la actualización del estudio de ingeniería y del estudio de impacto ambiental, con miras a iniciar su construcción en 2020.

Otro elemento clave lo constituye la necesidad de mejorar la regulación del uso de las aguas de la Laguna del Laja, embalse que alimenta el canal, donde se acusa a Enel (ex Endesa) de hacer un uso irracional del agua, con la venia del Gobierno, lo que ha reducido su nivel a un 10% de su capacidad, un volumen que impide cumplir con el objetivo de aumentar la superficie de riego.

Frente a esta realidad, es importante reiterar la importancia del riego y de esta megaobra clave para la agricultura de la nueva región que aspira a ser potencia agroalimentaria, donde el rol que jueguen los representantes políticos de Ñuble en la definición de las prioridades presupuestarias será determinante en el cumplimiento de los plazos comprometidos, así como también en la definición de las prioridades de uso del agua de la Laguna del Laja, donde hoy la empresa eléctrica sigue imponiendo sus criterios por sobre el beneficio colectivo.

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