Producción bovina, un oasis dentro del oscuro panorama agrícola

Por: José Luis Montes 09:00 PM 2016-04-12

Martín Costabal, quien después fue ministro del gobierno de Pinochet, se hizo famoso por ironizar llamando a los agricultores a “que se coman las vacas” en la crisis del dólar a $39 a fines de los 70. Hoy, el tema es al revés y los productores viven una situación diferente a la del resto de los cultivos tradicionales y se proyecta la ganadería como una interesante actividad, ya sea por las tendencias de los precios y el aumento del consumo de carnes de calidad, como por la coyuntura asociada al alto valor del dólar en Chile.


En este escenario los ganaderos enfrentan un momento de optimismo, pero a la vez ven grandes desafíos en el presente y futuro. Hay temas que no pueden enfrentar solos, aunque asumen que junto con el Estado hay tareas ineludibles si se quiere dar continuidad a la política que abrió las puertas de las exportaciones a las carnes nacionales, luego de un largo trabajo que culminó a inicios del 2000 con la apertura del mercado de la Unión Europea con un cupo de 1.750 toneladas exclusivas para Chile.


El presidente de Aprocarne Ñuble, Carlos Gonzalez Mufdi, afirma que el país hoy tiene una masa ganadera incierta, ya que las estimaciones van entre 3.300.000 a 4 millones de cabezas. “Yo pienso que debemos andar en los 3 millones y medio y como la realidad es que se puede llegar a los 10 millones, he insistido en que si queremos ser exportadores y que todos los productores -medianos, pequeños y grandes- se beneficien, se requiere de políticas. Yo soy un convencido de las ventajas que tendría aplicar un subsidio a la retención de vientres”.      

                                                                                        
El dirigente señala que el rubro muestra un claro despegue en los últimos dos años y que las tendencias internacionales dan señales que la demanda por carnes de calidad aumenta, al igual que los precios. “Gente que había dejado la ganadería esta volviendo. Ahora se requiere genética, tecnología, altos rindes y masa ganadera”.


Oscar Urrea, quien tiene un perfil productivo que supera por poco al ganadero de Indap -y queda en un segmento de la agricultura que recibe poco apoyo, pero pone pasión en su quehacer y ve en la ganadería un buen futuro- comparte plenamente la postura de Aprocarne en temas relativos al apoyo a la retención de vientres. “Con varios gobiernos anteriores hemos trabajado en conjunto para mejorar la genética, la trazabilidad y la calidad, por lo que resultaría un contrasentido dejar ahora abandonados a los ganadero”, advierte.


Urrea afirma que el mercado no garantiza la continuidad de la masa ganadera, “porque cuando suben los precios, después de períodos deprimidos como ha ocurrido en los últimos años, muchos liquidan sus vientres y como el negocio es de mediano plazo,  cuando se requiere aumentar la producción hay que partir por reponer las reproductoras.” 

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