[Editorial] El boom de Quilamapu

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-09-06

Pese al difícil escenario económico que enfrenta el país actualmente, con una brusca caída de la inversión, resulta sorprendente el dinamismo inmobiliario y comercial que exhibe el nororiente de Chillán, fundamentalmente el sector Quilamapu.

El desarrollo de proyectos inmobiliarios que apuestan por la cercanía a la mayoría de los colegios mejor rankeados en materia de calidad y a escasa distancia del centro, ha sido una constante en el último quinquenio.

Se trata de una oferta orientada a segmentos de altos ingresos, que están dispuestos a pagar más por viviendas con amplios espacios, una calidad constructiva superior, terminaciones de alto estándar y por supuesto, un entorno seguro y agradable.

El proyecto Hacienda Quilamapu es un buen ejemplo de lo anterior, cuyos inversionistas han ido levantando viviendas a un ritmo sostenido en los últimos años, de hecho, en agosto pasado, ingresaron a evaluación ambiental la construcción de 1.207 casas en una superficie de 50 hectáreas, que se sumarán a las 422 ya construidas en un espacio de 19 hectáreas, y que representan una inversión de US$30 millones que se ejecutará en los próximos 8 años.

A ésta se suman otras inversiones en el rubro habitacional que han ido configurando un área residencial con un cada vez más completo equipamiento, pero que aún exhibe importantes deficiencias.

En Quilamapu conviven principalmente viviendas y colegios, además de infraestructura deportiva, pequeños almacenes de barrio y más recientemente, un par de supermercados.

Sin embargo, para que este sector se consolide efectivamente como barrio, requiere incrementar su oferta de equipamiento comercial y de servicios, donde una de las respuestas ha sido el florecimiento de los llamados “strip center” o centros comerciales vecinales, que si bien no son un concepto urbano novedoso, en la última década se han posicionado como una atractiva oportunidad de inversión inmobiliaria, que apunta a satisfacer necesidades de consumo de sectores densamente poblados y con poder adquisitivo.

En el sector nororiente existen al menos dos de estos centros comerciales, y la próxima semana se sumará un tercero, lo que contribuirá efectivamente a desconcentrar la oferta comercial del centro, y eventualmente, a reducir los flujos de tránsito.

Pero si de transporte se trata, Quilamapu también tiene el importante desafío de mejorar su conectividad, hoy altamente dependiente de un par de arterias estructurantes, cuyo diseño responde a un parque de vehículos muy inferior, que data de décadas pasadas.

En ese sentido, avanzar en la construcción de la Avenida Circunvalación, mejorar el estándar de Avenida Vicente Méndez y pavimentar Paul Harris, proyectándola además hacia Andrés Bello, asoman como tres obras clave para asegurar que el explosivo crecimiento de Quilamapu no se transforme en otro error de planificación urbana de Chillán.

En ese sentido, es fundamental que tanto las inmobiliarias como la autoridad comprendan que el crecimiento inmobiliario no es sinónimo de desarrollo urbano, por lo que brindar a los nuevos conjuntos una adecuada oferta de equipamiento, comercio y servicios, no solo beneficiará a sus usuarios, sino que a la ciudad en su conjunto.

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