Detienen a empresario por deudas previsionales

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 09:20 PM 2017-09-06

Desde hace cerca de tres años el empresario Samuel González Orellana, dueño de la desaparecida flota de buses Panda de recorrido interprovincial, estaba siendo rastreado por la Policía de Investigaciones, debido a que debía el pago por cerca de 28 millones de pesos por concepto de cotizaciones a nueve empleados de la flota.

“Él dice que son $25 millones, pero por los cálculos hechos por nosotros, son más de $28 millones”, aclara el subprefecto José Luis Gallegos, jefe de la Brigada de Homicidios (BH), unidad que recibió la orden de detenerlo, toda vez que se había tomado conocimiento que estaría haciendo trámites en el centro de Chillán en la tarde del lunes.

“Y lo encontramos caminando, saliendo de un edificio de oficinas ubicado en la esquina de la calle Rosas con Libertad, y apenas nos vio, supo de inmediato que lo íbamos a detener y por qué”, continuó Gallegos, quien agregó que “esta persona había dado tres direcciones en la comuna de Chillán, una era su dirección comercial, otra era el departamento de su señora y otra era otro domicilio en el que tampoco podía ser habido”.

Tras ser formalizado por el delito de apropiación indebida del pago de cotizaciones, el empresario quedó con medidas cautelares de arraigo nacional.

La asistente fiscal solicitó un plazo de cuatro meses para la investigación judicial, lo que fue acogido por el tribunal.

Gustavo Baeriswil, abogado particular de González Orellana, explicó en la audiencia que su representado ya se encontraba realizando los trámites necesarios para poder saldar tales deudas, por lo que asumió un compromiso de resolver su situación legal para evitar mayores tramitaciones judiciales.

Iba a trabajar de noche
Los trabajadores de Buses Panda, que si bien cerró sus oficinas en el centro, pero mantiene un taller en el sector Los Puelches, recibieron la noticia de su detención con expectativas moderadas, puesto que no creen en las buenas intenciones manifestadas.

Domingo Hernández, uno de los choferes, recuerda que “esto partió hace como siete años, había meses en que no nos pagaban el sueldo completo, y ahí las paramos que no debía estar pagando las cotizaciones tampoco. Fuimos a revisar y así era. Lo peor es que en la oficina siempre nos mostraban documentos para hacernos creer que sí estaban al día”.

Hernández, por otro lado, agrega que se le adeuda, además, cerca de $1.600.000 en salario, “entonces, si se considera que hay hartas personas con esta misma situación, la deuda es harto más grande. Era complicado hablar con él, porque iba de vez en cuando al taller, ya que sabía que lo andaban buscando. Es más, cuando iba, lo hacía las puras noches”.

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