Libres bajo fianza ambos procesados por caso Jeldres

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 2017-09-04

La Corte de Apelaciones de Concepción, conforme lo mandata la “ley antigua”, acogió el pago de 300 mil pesos, a modo de fianza, por parte de los exfuncionarios del Ejército, el general de división (r) Juan Toro Dávila y el coronel (r) Abel Arellano Arellano, ambos procesados por el secuestro calificado del ex dirigente del MAPU y funcionario del Indap, Reinaldo Jeldres Riveros, en septiembre de 1973.

Mientras que Arellano Arellano seguirá siendo investigado en calidad de autor material del secuestro, Toro Dávila lo hará en calidad de encubridor.

Ambos estaban en calidad de presos preventivos en el Regimiento Chacabuco, de Concepción, desde el pasado jueves, día en que se hizo una reconstitución de escena en el Regimiento “Chillán”, a cargo del ministro Carlos Aldana, de la Corte de Apelaciones de Concepción.

En esta diligencia también se contó con la participación de un tercer detenido, el capitán (r) Andrés Morales Pereira, quien sin embargo fue puesto en libertad al día siguiente por falta de méritos.

La notificación se hizo cerca de las 09.00 horas de este lunes, y desde ese momento, ambos procesados comenzaron a seguir a la espera, pero en libertad, de los resultados de la investigación y de las eventuales citaciones venideras.

El informe Rettig
De acuerdo con los dichos de la viuda de Jeldres Riveros, María Teresa Ferrada, quien participó del careo al que los tres exmilitares fueron sometidos el jueves pasado, el general Toro habría dicho que él confesó para el informe Rettig que Jeldres había sido, en efecto, abatido, “pero cuando lo iban a enterrar en las cercanías del Puente El Ala, su cuerpo había sido arrastrado por la corriente y que no lo pudieron recuperar”.

Puesto que tales aseveraciones no están incluidas en las páginas del emblemático informe, puesto en las manos del ex Presidente Patricio Aylwin, el 8 de febrero de 1991, “no habrá modificaciones en la investigación y se continuará la causa con el rótulo de secuestro calificado, no por homicidio”, explicaron desde la unidad de Comunicaciones de la Corte de Apelaciones de Concepción.

El cara y sello de Toro
Cuando el general Juan Guillermo Toro Dávila abandonó esposado y custodiado por funcionarios de la Brigada de Homicidios de la PDI, desde las dependencias del Juzgado Civil de Chillán, donde fue interrogado por el ministro Aldana, el jueves pasado, los familiares de los detenidos desaparecidos que le hacían guardia le gritaron “asesino, asesino”, durante el trayecto que terminó cuando se lo llevó el vehículo policial a Concepción.

Sin embargo Toro Dávila, padre del actual jefe de la Onemi, Ricardo Toro, y quien dijera a la prensa en mayo de 2103 que “nunca fui partidario de reprimir a la gente durante el gobierno militar”, no despierta la misma animadversión que, por ejemplo, el mismo Abel Arellano o el ex general de Carabineros, Patricio Jeldres, procesado por tres homicidios y dos secuestros calificados.

“Es una figura compleja de evaluar la suya”, dice Jorge Vera, ex MIR, detenido y torturado por el Ejército en Chillán.

“Creo que es culpable de haber dado el visto bueno a todas esas torturas, pero creo que también evitó muchas muertes, al menos él nunca se ensució  las manos de manera directa”, dijo.

Es más, Vera especula que “tal vez si yo estoy vivo fue porque él intervino, pero no evitó que me torturaran. Como sea, no era como Arellano”.

Comentarios