[Editorial] Desempleo en alza

Por: 2017-09-04

La tasa de desempleo de 8,7% en Ñuble para el trimestre mayo-julio ha generado preocupación, ya que si bien se esperaba un alza por razones estacionales, se trata de la cifra más alta de los últimos cinco años, lo que da cuenta del progresivo deterioro del mercado laboral. De hecho, la desocupación exhibió un incremento de 1 punto porcentual respecto del mismo periodo de 2016, y el número de ocupados se redujo en 11 mil.

Hay quienes sostienen que el desempleo habría tocado techo con este guarismo, sin embargo, hay que considerar que la medición corresponde al trimestre móvil mayo-julio, por lo que falta aún conocer los resultados de junio-agosto, uno de los periodos que tradicionalmente arroja cifras elevadas, por la menor actividad en sectores marcados por la estacionalidad.

Atrás ha quedado el discurso de las autoridades regionales que hace unos meses destacaban las buenas cifras de empleo en la zona, pese a la desaceleración económica, ignorando que en el mercado laboral se desencadenaban procesos negativos, como la destrucción de puestos de trabajo en la industria (21,9%); la reducción de los empleos en el sector público (21,1%) luego de la contratación explosiva en 2015 y 2016; y el alarmante crecimiento de los empleos por cuenta propia (11,6% en 12 meses), llegando a representar el 25% del total de los ocupados en Ñuble, lo que ha traido aparejada la disminución de los asalariados, con la consecuente precarización del empleo.

Los bajos niveles de inversión, los menores niveles de confianza empresarial y el ciclo de bajos precios de los principales commodities que produce la zona (celulosa, cereales y fruta), son algunos de los factores que explican el complejo escenario para el empleo local, que presenta una tasa de presión laboral de 16,2%, cifra que reúne tanto a los desocupados como a quienes buscan un empleo de jornada completa.

A partir de esto se puede prever que el desempleo podría subir incluso más, sin embargo, la apuesta de los expertos y del mundo empresarial es que a partir de diciembre el indicador debiera arrojar nuevamente mejores cifras, no solo por el factor estacional, sino porque existe la expectativa de que hacia fines de este año la economía en general debiera comenzar a mostrar signos de recuperación. 

En el caso de la construcción, por ejemplo, en los últimos 12 meses ha mostrado un comportamiento positivo, con un aumento de 8,3% en el número de ocupados, cifra que debiera elevarse en la medida que se concreten los proyectos ya aprobados y aquellos que están paralizados. El sector forestal, a su vez, debiera mejorar sus retornos de la mano de la recuperación de la demanda internacional de celulosa, así como a nivel interno el comercio podría exhibir alzas más significativas en las ventas.

En el mediano plazo, además, asoman proyectos de envergadura que contibuirán a dinamizar el empleo, así como también la creación de la Región de Ñuble.

Lamentablemente, la alta dependencia de las materias primas aumenta la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de precios, por lo que los objetivos económicos de la nueva región deben apuntar a diversificar la matriz productiva, agregar valor a la producción y elevar la calificación del capital humano.

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