Rojos de vergüenza: Ñublense sufre humillante paliza en El Salvador

Por: Rodrigo Oses 2017-09-03

Un mazazo a la ilusión roja. Cuando parecía que Ñublense levantaba el vuelo en la Primera B tras golear a Cobreloa en Chillán, ayer tuvo un aterrizaje forzoso y traumático en El Salvador. El equipo de Emiliano Astorga protagonizó un papelón ante Cobresal y cayó por 5-0 protagonizando una paupérrima presentación marcada por los errores inviduales, el bajo nivel colectivo y la casi nula reacción en la altura por un evidente desgaste físico.

Los diablos rojos dejaron escapar la opción de meterse en la discusión por los primeros lugares y bajaron al noveno lugar del torneo de transición y al 14º de la tabla de coeficiente de rendimiento. La preocupación ronda en el camarín chillanejo porque en la próxima fecha reciben a un rival directo en la zona de descenso, Unión La Calera, viene prendido en la competencia, pero necesita ganar para quedar a tan solo tres puntos de Ñublense en la tabla del infierno.

Dos mazazos

La planificación de Astorga ayer en el Estadio El Cobre apuntaba a aguantar los primeros y explotar la salida rápida con los veloces extremos, Ibañez y Gatica. Sin embargo, el plan defensivo se hizo trizas ya que a la media hora Ñublense ya perdía por 2-0 con dos penales anotados por la bestia negra de la tarde, el ex diablo y paraguayo, Ever Cantero.

El guaraní anotó primero a los 10’ desde los doce pasos tras ser impactado por el portero Sebastián Contreras en el área quien le cometió el dudoso penal. A los 29’, el extremo Gatica bajó a Patricio Jérez en el área y Cantero, en doble, instancia, tras tapada de Contreras, desde los doce pasos puso el 2-0 parcial. Ñublense sintió el golpe y ahogo en la altura. La intención de defenderse, obligando a los extremos a retrocederse casi a la línea defensiva, dejó casi sin desahogo por las bandas al Rojo. Con el 2-0 en contra, intentó una reacción, pero Sebastián Varas naufragó en ataque ya que Arrúa no pudo transformarse en el habilitador que necesitaba el equipo.

Cobresal aprovechó su buen arranque, presionando, ocupando las bandas y sacando centros para que Ever Cantero siguiera metiendo miedo en el juego aéreo. Tras una pelota área, fue el propio Cantero quien propició la débil salida de Contreras, el rebote lo capturó Nelson Sepúlveda a los 42’ para estructurar el 3-0. El mazazo dejó en el suelo a Ñublense, que agobiando por el desgaste físico típico que implica jugar en la altura, no pudo reaccionar y recibió cuatro minutos más tarde otro mazazo directo al mentón. Esto porque Carlos Oyaneder, se despachó un zapatazo para poner el 4-0 cuando finalizaba el primer tiempo.

Sin reacción

El abultado marcador fue un duro golpe para los diablos rojos que intentaron una tibia reacción en el complemento, pero jamás lograron acercarse con propiedad y peligro al arco de Francisco Prieto primero y luego de Leo Figueroa. Sebastián Varas rozó un descuento, pero no alcanzó a conectar en plena área. El equipo chillanejo prácticamente no llegó con claridad, más bien, tuvo incursiones o aproximaciones ofensivas que no llevaron real peligro al arco del conjunto dirigido por RubénVallejos, que dominó con tranquilidad todo el encuentro.

Cobresal administró su ventaja con el segundo aire y se dio mañas de aumentar el marcador y sellarlo en un humillante 5-0 cuando Jorge Romo se filtró en ataque y definió con frialdad ante el portero Contreras. Astorga, resignado ante tamaña humillación, sólo apostó a ingresar a Paulo Olivares y Diego Sepúlveda para intentar reforzar la defensa y evitar una debacle mayor. En la recta final, la desazón era evidente y los diablos rojos sólo querían despertar de una pesadilla impensada. Con este papelón en el norte, que no se daba desde el 6 de marzo del 2016, cuando Ñublense cayó ante Curicó Unido por 6-0, el Rojo cayó del quinto al noveno lugar del torneo de transición y al 14º puesto en la tabla del descenso.

El próximo domingo recibirá a un rival directo en la lucha de alejarse del infierno de la tabla del coeficiente de rendimiento: Unión La Calera, que viene de ganar y prendido en el primer lugar del Torneo de Transición con 13 puntos junto a Copiapó. “Es un partido de vida o muerte. Hicimos un pésimo partido hoy (ayer), cometimos errores, pero hay que dar vuelta la página rápido ganando en casa como lo hizo  Cobreloa tras perder con nosotros”, reflexionó el capitán de los diablos rojos José Antonio Rojas.

Tras la humillante derrota, las redes sociales explotaron con dardos contra el  estilo pragmático de Emiliano Astorga, la irregularidad del equipo y la nula producción del Rojo jugando de visita, condición en la que aún no marca goles. El entrenador sólo atinó a decir que “ahora debemos salir a dar la cara y revertir esto, lo que más me importa es el descanso del equipo y que este se levante después de una derrota dolorosa, porque el viaje igual desgastó al plantel”.

Será una semana dura para Ñublense que tras tropezar en la Tercera Región está obligado a vencer al elenco cementero para alejarse de la zona de descenso. Otro resultado, seguirá sembrando las dudas sobre el futuro del Rojo.

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