Exportadores locales en alerta por baja del dólar

Por: Roberto Fernández Fotografía: Puerto de Coronel 09:50 PM 2017-09-02

$45 ha caído el precio del dólar observado entre el 3 de enero y el 4 de septiembre de 2017.

La demanda creciente de celulosa permiten anticipar una recuperación de este rubro.

El ingreso de alimentos importados a menor precio también afectará al rubro agrícola.

El dólar cayó $24,6 en agosto, registrando su nivel más bajo desde junio de 2015, con lo que el peso chileno fue la moneda que más se apreció respecto a la divisa estadounidense en el mundo.

De esta forma, el tipo de cambio anota una caída acumulada en el año de $45 al 4 de septiembre ($624,20), lo que se explica principalmente por el incremento del precio del cobre, que se ha acomodado sobre la barrera de los 3 dólares la libra, e incluso se acerca a los US$3,10.

A nivel global, el dólar también experimenta una baja sostenida y ya está en mínimos desde enero de 2015 frente a una canasta de 10 divisas “duras”.

Según un informe del banco BCI del 29 de agosto, “la evolución reciente del precio del cobre ha sido el factor más importante detrás de la apreciación que hemos observado en el peso en los últimos días. Adicionalmente, a este fenómeno se suma la debilidad que ha experimentado el dólar en los mercados internacionales, y donde el gran ganador de apreciación ha sido el euro, que alcanza niveles por encima de US1,2”.

Este escenario, que puede ser favorable para algunos sectores, como los importadores, o para quienes desean viajar, asoma como una nueva tormenta perfecta para los exportadores silvoagropecuarios, quienes además de la baja del dólar, han debido enfrentar un ciclo de precios bajos en los principales commodities y otros bienes agrícolas, como los cereales, la fruta y la celulosa, entre otros, rubros clave de la economía de Ñuble, que depende de la exportación de materias primas.

Proyecciones

En opinión del académico de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción, Roberto Herrera, en los próximos meses el dólar “debería mantenerse en el precio actual, con un rango de 20 pesos”.

En ese sentido, advirtió que en el rubro agrícola es una “variable no controlada”.

Herrera explicó que “el tipo de cambio se ha apreciado bastante en el último mes, a nivel internacional es la moneda que más se ha apreciado con respecto al dólar, sin embargo, en mi opinión, los exportadores en general debiesen centrar sus negocios en la optimización de otras variables, tal como lo son los costos, las estrategias comerciales, en definitiva, potenciar aún más las ventajas comparativas. Esto, debido a que el precio del dólar es una variable no controlada”.

Una proyección similar hizo Sergio Tricio, economista y gerente de Ruvix, quien señaló que “de aquí a fin de año el dólar debería alcanzar niveles de 600 pesos. Y esto se fundamenta en que el cobre está muy sólido, debería seguir avanzando o mantenerse en estos niveles, y, por otro lado, tenemos una economía chilena que espera un repunte en el crecimiento hacia los próximos meses, próximo año. Y eso debería beneficiar a nuestra moneda y, por lo tanto, el dólar debería seguir con esa tendencia a la baja”.

Sector forestal

Según el Instituto Forestal, si bien las exportaciones forestales anotaron una leve disminución de 1,9% durante el primer semestre del presente año, “se observó una recuperación de los mercados de destino de nuestras exportaciones forestales, como China y Estados Unidos, principalmente por la celulosa”.

China representó el 29,4% de las compras forestales y los envíos a ese país crecieron 7,1% a junio. Según el Infor, el aumento en la demanda se debió principalmente a la mayor venta de celulosa blanqueada de eucalipto registrada en el período, cuyas exportaciones al gigante asiático subieron 23,9%.

Pese a que los envíos de pulpa blanqueada de pino radiata hacia el país oriental -representan más del 50% de las compras de China- registraron una caída de 2,3% respecto del primer semestre de 2016, desde el organismo estiman que “es probable que la baja se revierta, dado que el precio de este producto ha mostrado una tendencia creciente durante el año”.

La proyección de la entidad es que este año los envíos forestales alcancen un monto “parecido a lo que fue el 2016”, desempeño que estaría impulsado por una proyección positiva para el mercado chino.

No obstante lo anterior, se advierte que el tipo de cambio podría ser un factor en contra, aunque no determinante.

Sector agrícola

Un panorama complejo para el sector agrícola es el que planteó el vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Carlos Smith, quien recordó que “cuando el dólar llegó a costar $460 en las postrimerías del Gobierno de Sebastián Piñera, nosotros estábamos bajo la línea de flotación, pero felizmente el cobre bajó y el precio se apreció un poco y el dólar subió. En esa época estábamos en un ciclo en que los commodities agrícolas estaban en precios altos, y eso nos salvaba, pero hoy estamos en un momento con los commodities agrícolas bastante depreciados, menor precio internacional, y si a eso se le sumamos la baja en el dólar, que no sé hasta dónde va a llegar, para nosotros es muy dañino”. 

El dirigente comentó que “en paralelo, estamos en un periodo en que el petróleo está bajo, y ese petróleo bajo nos salvaba un poco, ya que conlleva a que los fertilizantes estén un poco más bajos, pero si hoy el valor de nuestra producción, que ya está baja por un tema de mercado, se baja aún más por efecto del dólar, no sé lo que va a pasar, pero de que nos complica, nos complica muchísimo”.

Además, Smith explicó que “lo que nosotros destinamos para el consumo local también se verá afectado, porque Chile importa la mitad de lo que consume, entonces, si el dólar baja, se va a importar a un precio más bajo, por lo tanto, nuestra producción nacional también va a valer menos, respecto de precios que ya están bajos, por condiciones del mercado internacional”.

En esa línea, mencionó que el trigo, la avena, el azúcar y el aceite, entre otros commodities, “se encuentran en la parte más baja de la curva de precios. En el caso de los frutales, basta recordar la campaña del arándano en la temporada pasada, con un valor como nunca habíamos tenido de bajo, y si eso se repite este año, y si además tenemos un dólar más bajo, vamos a tener huertos que no se van a poder cosechar. Los cosechadores han estado acostumbrados a cosechar la fruta cuando el precio era bueno, lo que permitía pagar un buen sueldo”.

Frente a esta situación, Smith sostuvo que la diversificación de los cultivos tampoco es una respuesta, “porque no hay ningún rubro que se salve”, y si bien reconoció que podría ser más seguro, precisó que ello significa mayores costos, por la mayor complejidad.

Por otro lado, planteó que los forward (contratos a futuro) podrían ser una opción para asegurarse frente a la volatilidad cambiaria, pero advirtió que el precio del dólar ya está bajo las expectativas.

Agroindustria

En opinión del gerente general de Frutícola Olmué, Jaime Roessler, el impacto de la baja del tipo de cambio “va a depender si la empresa o la agrícola está dolarizada o no. En el caso de nosotros, por ejemplo, no estamos dolarizados en un cien por ciento y eso sí nos afecta, y va a afectar a toda la cadena”.

El ejecutivo explicó que “todos nuestros ingresos están expresados en dólares, y con esos dólares yo tengo que pagar sueldos, materia prima y procesos, y si el dólar baja, dejo de percibir ingresos. Por eso nos afecta bastante, en cambio, si pagáramos la fruta en dólares y los sueldos en dólares, el efecto sería mínimo. En rigor, si yo necesito comprar un kilo de arándanos, ahora me va a salir más caro”.

Roessler precisó, no obstante, que la baja no la absorberá solo la industria, sino que también los productores, a quienes se les paga de acuerdo a las liquidaciones de las exportaciones. “La baja nos afecta tanto a la industria como a los productores, todos nos vamos a ver restringidos, porque en el momento que yo esté comprando materia prima, voy a tener que bajar el precio, porque si el dólar baja, yo debo bajar mis costos para que se guarde una proporción y siga siendo capaz de mantener mis márgenes”.

Y si bien reconoció que algunos costos están en dólares, como algunos insumos importados, indicó que es muy bajo. “La base de nuestros costos es materia prima y mano de obra tanto directa como indirecta”, subrayó.

En ese sentido, planteó que como industria se debe trabajar en aquellas variables que sí se pueden manejar. “Nadie sabe cómo se comportará el dólar en los próximos meses, pero la tendencia es a la baja, se habla de 615 a 630 pesos, pero uno no puede pensar en hacer un negocio mirando el tipo de cambio, porque eso es brujería.

Uno tiene que sacar la variabilidad tipo de cambio tratando de obviar ese factor. En este caso igual nos pega muy feo, entonces uno tiene que preocuparse por lo que está al alcance de uno, hacer procesos que sean más eficientes, comprar mejor calidad de materia prima, tratar de aumentar los precios internacionales, pero eso ya no es tanto responsabilidad nuestra”, concluyó Roessler.

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