Confirman sobrecosto en obras de Central Ñuble

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 09:35 PM 2017-08-31

Con una potencia de 136 MW, la central Ñuble será la mayor hidroeléctrica de la nueva región.

La empresa Eléctrica Puntilla -controlada en un 59,77% por la Asociación de Canalistas Sociedad del Canal de Maipo-, matriz de Hidroñuble, reconoció que su proyecto Central Hidroeléctrica de Pasada Ñuble, que se construye en San Fabián, experimentará un alza de 20% en los costos, lo que equivale a unos 70 millones de dólares, así como también confirmó que la puesta en marcha del proyecto se producirá en el segundo semestre de 2022.

A través de un “hecho esencial” presentado a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), el gerente general de la compañía, Alejandro Gómez, informó que “en atención a actuales cambios en el mercado eléctrico, dados tanto por la disminución en los precios de venta de la energía eléctrica, como por el menor crecimiento de la demanda, la compañía ha acordado ralentizar el proceso de construcción de la central Ñuble, previendo su puesta en marcha durante el segundo semestre del año 2022”.

Además, en el documento se señala que “la compañía también estima que se generarán sobrecostos debido tanto al retraso en el cronograma de construcción como a adecuaciones de diseño destinadas a mejorar tanto la constructibilidad como la seguridad del proyecto, que implicarán que la inversión inicialmente estimada en US$350 millones aumente en alrededor de un 20% aproximadamente”, con lo que la inversión total ascendería a US$420 millones.

El 25 de agosto de 2016, a través de otro “hecho esencial”, se había informado la última modificación en los plazos, estimándose que la central no entraría en operaciones antes de abril de 2019.

En octubre de 2015 la generadora resolvió poner término anticipado al contrato para la ejecución de las obras civiles con la empresa Vial y Vives, y en febrero de 2016 adjudicó a Agrosonda los trabajos en la bocatoma, dejando pendientes los otros frentes, como la casa de máquinas y el canal de aducción.
Detrás de ello también hay factores financieros, pues el acceso al crédito se ha visto limitado debido a que la central no se ha adjudicado ningún contrato de suministro eléctrico. Por esta razón, el proyecto se está financiando con recursos propios.

Según confirmó ayer Eduardo Morel, gerente de Hidroñuble, la obras exhiben un avance físico de 33%, básicamente en la bocatoma.

Consultado sobre los contratos pendientes, Morel afirmó que “el proyecto está ralentizado, por lo que se están haciendo algunos estudios de ingeniería de detalle, pero aún no se ha llamado a licitación para la construcción del canal y la casa de máquinas”.

Mercado eléctrico
La decisión del aplazamiento hasta 2022, sin embargo, ya había sido conocida en mayo pasado, cuando la compañía  presentó una consulta de pertinencia al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región del Bío Bío, en la que informó los antecedentes para determinar si los cambios al cronograma del proyecto requieren de una nueva evaluación ambiental, considerando que las obras cuentan con una resolución de calificación ambiental desde 2007 y que los nuevos plazos no representan modificaciones al proyecto, manteniéndose los mismos impactos ambientales ya evaluados.

“En un contexto de un mercado eléctrico que está cambiando hacia la generación de energía solar y eólica, unido a un menor crecimiento de la demanda asociada al bajo crecimiento económico actual, se configura una reducción importante de energías tradicionales como la de este proyecto”, detallaba el documento ingresado al SEA.

Según el titular, esta situación se ha reflejado en una importante baja en los precios de la energía en la actualidad y en el futuro cercano. 

Hidroñuble argumentó que el proyecto, que tendrá una potencia instalada de 136 MW, fue evaluado con el estudio de comportamiento del consumo realizado por la Comisión Nacional de Energía (CNE) en 2012, muy diferente al efectuado este año “lo que impacta sus ingresos y eventualmente, su producción”.

“Lo anterior obliga a extender el período de inversión hasta que la demanda vuelva a los niveles originalmente estimados para la evaluación de este proyecto, todo lo cual redunda en un desplazamiento de las actividades de la etapa de construcción hasta el segundo semestre del año 2022”, año en que según la CNE se alcanzarían los niveles de consumo inicialmente previstos para 2017.

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