“Si mi hijo no le disparaba él mataba a toda la familia”

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Víctor Orellana 09:15 PM 2017-08-31

Este miércoles se amplió la detención del menor a espera del informe del SML.

El autor confeso no cuenta con antecedentes penales. La víctima sí.

Eso de “te voy a sacar la cresta” se oía cada día en la casa de Carola Romero, en el sector de Lucumávida norte (San Nicolás),  desde mediados de los 90, cuando se fue a vivir con Ricardo Lagos Rivas, autor de esas amenazas, que por lo general se cumplían. 

Una tarde de 1998 la sentencia tuvo un tono más oscuro que de costumbre. Ella, quien asegura fue receptora eterna de palizas, violaciones e insultos, forzada a cocinar, a asear, a arar y a lo que pudiera calmar el volátil temple de su pareja, estando embarazada fue obligada a dormir con los caballos en el potrero. Tras ello arrancó.

“Y me fui a esconder al cementerio, dormí arribita de la tumba de mi hija, Margarita, que había muerto al año y medio de edad, porque le cayó agua hirviendo de una olla. Los otros dos días dormí en un nicho vacío”, relata Carola, madre de Eduardo, de 17 años, detenido el lunes por carabineros de San Nicolás tras confesar ser el autor del escopetazo que acabó con la vida de Ricardo, de 46 años, su padre.

Separado de su mamá, a los siete años, cuando ella arrancó a Santiago cansada de los golpes que incluyeron martillos y un ramal que le dejó una eterna cicatriz en la frente, solo podían comunicarse a escondidas.

A los 12 años el padre lo sacó del colegio “y lo obligó a trabajar en el campo, en labores agrícolas o como temporero, de sol a sol, mientras que él salía a tomar, según declararon los abuelos de mi representado, quienes también se refirieron a la amenaza de la que fueron objeto y que en definitiva fue lo que motivó a este adolescente atormentado cada día de su vida,  a dispararle a su padre”, explicó el abogado Antonio Guerra, jefe de la Defensoría Penal Pública de Chillán.

Y esa amenaza en puntual fue que “iba a matar a sus propios padres (los abuelos de Eduardo), a su propia hermana, a su sobrina de ocho años y al mismo Eduardo. De hecho lo persiguió y le alcanzó a dar un piedrazo en la pierna, por eso el niño cuando vio que  Ricardo iba con una pala y un cuchillo a la casa donde estaba la familia, entró a la mediagua de Ricardo, le sacó su escopeta y le disparó”, detalló Carola, mientras esperaba en el hall del Juzgado de Garantía de Chillán, lugar en donde se resolvió ampliar la detención del adolescente hasta hoy, a la espera de poder recabar mayor información y analizar el certificado de autopsia del Servicio Médico Legal antes de su formalización.

Tras el disparo, Eduardo avisó a su abuela, llamaron a carabineros a quien esperó tranquilo, sentado en una cama. Eran cerca de las 20.00 horas del lunes.

“Que mi hijo quede libre”

El fallecido cuenta con varias anotaciones prontuariales, principalmente por violencia intrafamiliar, agresiones que si por un lado fueron denunciadas a carabineros, nunca llegaron ni al Sernam ni al Sename “porque si yo llegaba a mandarle al Sename, ese mismo día el Ricardo mataba al niño, de eso no tengo duda. Si al final ¿qué iban a poder hacer ellos?”, planteó Carola, quien repetía una y otra vez que “ojalá entiendan que si lo mató fue para que él no cometiera una tragedia peor, lo único que quiero es que dejen libre a mi hijo, esto fue por defender a la familia”,

Las borracheras de Lagos Rivas eran plenamente conocidas por todos en Lucumávida. Sus peleas con otros vecinos y familiares no eran aisladas.

“Por eso allá sienten que el Eduardo les hizo un favor a todos. Imagínese, cómo va a ser justo que esté detenido si mató al hombre que le pegaba o lo amenazaba desde que nació. Simplemente explotó, no más. Pero está mal, casi ni habla. Lo único que queremos es que lo dejen libre”, dijo su tío,  José Toro.

La investigación quedó a cargo de la Brigada de Homicidios de la PDI, mientras que la formalización por el delito de parricidio será este jueves en el Juzgado de Garantía, asomando como clave para este efecto determinar la procedencia de la escopeta calibre 16. 

“Lógicamente tiene que haber una investigación, ya que hay una persona muerta, pero esto es no es un parricidio como los que se suelen conocer. Creemos que estamos en presencia de un hecho especial y esperamos que le decreten una medida cautelar que no sea privativa de libertad”, finalizó Antonio Guerra.

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