Ley de Migraciones

Por: La Discusión 07:30 AM 2017-08-25

El Gobierno decidió ayer colocarle suma urgencia al proyecto de ley de migraciones que fue ingresado a la Cámara de Diputados. De esta forma, el Gobierno acelera el debate de la propuesta que la Presidenta Bachelet presentó al país el pasado lunes, con la clara intención de aprobarla antes del término de su mandato.

La iniciativa -que debería ser despachada al Senado dentro de 15 días- intenta hacerse cargo del notable atraso que tiene nuestro país en esta materia, ya que la legislación vigente data de 1975 y pese a que ha tenido algunas adecuaciones y mejoras en las dos últimas décadas, hoy está absolutamente sobrepasada. 

Al examinar el texto, se aprecian propuestas que son positivas, como el nuevo permiso llamado “visitante”, para personas que vienen a estudiar y trabajar.

Dura un año y puede ser prorrogable por otro más. También se establece un procedimiento claro para que los migrantes que estén bajo el permiso de residencia temporal puedan optar -luego de dos años- a la residencia definitiva. Igualmente, se crea un Registro Nacional de Extranjeros, donde se consignarán la identificación y su domicilio, los ingresos y egresos hacia y desde el territorio nacional; la categoría migratoria y vigencia del permiso, las solicitudes de permisos que hayan sido denegadas y las infracciones cometidas.

Finalmente, en materia de derechos se sienta un precedente muy importante, pues la propuesta establece un plexo de garantías como la igualdad, no discriminación, acceso a la salud, y los derechos a  educarse, laborales, de seguridad social, al debido proceso y finalmente a la reunificación familiar.

De aprobarse esta iniciativa, el país daría un paso importante desde el punto de vista normativo y se pondría al día respecto de otras naciones de la región, sin embargo, la aceptación y reconocimiento de una mayor diversidad no se logra por decreto y por lo mismo, cabe preguntarse si tenemos el capital social para que los preceptos legales operen y se traduzcan, efectivamente, en una igualdad de trato para los migrantes.  

La respuesta no es concluyente, de hecho revela una clara ambivalencia, pues la mayoría de los ñublensinos rechaza la discriminación, pero también mira con desconfianza la competencia por los empleos, un mito que ha sido desechado una y otra vez por diversas investigaciones. 

La llegada de extranjeros potencia un proceso virtuoso de diversidad cultural al que la Región de Ñuble no debe restarse, sino por el contrario, avanzar con convicción. Por donde se mire, la inmigración es positiva para la nueva región y por lo mismo es tiempo de desterrar prejuicios y entender que los inmigrantes, al igual que cada uno de nosotros, tienen derecho a trabajos bien remunerados, servicios públicos eficientes y mejores oportunidades de vida. 

¿Estamos dispuestos a convertirnos en una Región hospitalaria, abierta a la diversidad, respetuosa de la diferencia y capaz de reconocer esta creciente multiculturalidad? La respuesta la tiene cada uno de nosotros. 

 

Comentarios