SAG instala confusores para controlar Lobesia

Por: Roberto Fernández Fotografía: SAG 2017-08-24

Con un llamado a la comunidad a abrir las puertas a los inspectores del SAG se dio inicio este miércoles, en Chillán Viejo, a la instalación de emisores de confusión sexual en zonas urbanas de la Región del Bío Bío para controlar la plaga de Lobesia botrana, actividad encabezada por el gobernador de Ñuble, Álvaro Miguieles, y el director regional del SAG, Jaime Peña.

Con la actividad de este miércoles se dio inicio a esta medida clave del Programa nacional de Lobesia botrana del SAG para la temporada 2017-2018, cuya estrategia fue reforzada este año.

Con los confusores se busca evitar la reproducción de la también llamada polilla del racimo de la vid, que no solo ataca a los viñedos, sino que también a arándanos y ciruelos, y su detección en envíos de arándanos a Estados Unidos motivó la decisión del Departamento de Agricultura norteamericano, en diciembre de 2013, de establecer restricciones a las importaciones provenientes de Chile.

Estrategia
Miguieles destacó que “esta actividad es trascendental para la agricultura de nuestro país, debemos frenar el ataque de la Lobesia botrana, por lo cual hago un llamado a los vecinos de Chillán y Chillán Viejo a abrir sus puertas a los inspectores del SAG porque tenemos que instalar en estas dos comunas, aproximadamente 180 mil de estos dispositivos que impiden la reproducción de esta polilla”.

Por su parte, el director regional del SAG señaló que “esta iniciativa busca controlar y erradicar la polilla del racimo de la vid, la cual puede ser, en algún momento, restrictiva para las exportaciones frutales”.

Asimismo, el director del SAG  informó que durante esta temporada el SAG instalará estos emisores en áreas urbanas de 16 comunas de Ñuble, abarcando una superficie de 2.644 hectáreas,  siendo Chillán y Chillán Viejo la zona que concentra el mayor número (1.947 hectáreas), ya que es donde hay mayor presencia de la polilla.

Los confusores
Se trata de alambres de color rojo que emiten una feromona que busca impedir la reproducción de la plaga. 

Los difusores tienen una duración de 6 meses aproximadamente, no son tóxicos, no provocan problemas a la salud de las personas, animales, abejas, enemigos naturales y/o insectos benéficos, además, el costo de la instalación es asumido por el SAG. De todas maneras, los funcionarios que instalan estos dispositivos realizan recomendaciones a los vecinos sobre no sacar, manipular o trasladar el emisor a otras zonas y que, además, informen al resto de los integrantes de su familia acerca de la importancia de estas medidas. 

Estos controladores se basan en la técnica de la confusión sexual. Emiten una feromona que atrae a los machos de la Lobesia botrana y los confunde, por lo cual no logran encontrar a las hembras y, por lo tanto, mueren antes de reproducirse.

Se instalan en los patios y árboles de las zonas urbanas que se encuentran cerca de áreas productivas, en especial en los huertos que han sido atacados por la polilla del racimo de la vid en temporadas anteriores, para evitar que se vuelvan a infestar. También se protege a los parrones de los domicilios, pues si son atacados por esta polilla y no se aplican medidas de control, la Lobesia botrana deposita sus larvas en la fruta y se pudre toda la uva.

La polilla del racimo de la vid fue detectada por primera vez en Chile en la Región Metropolitana. La plaga, originaria de Europa, ataca a los viñedos, su larva provoca un daño directo al alimentarse de los racimos, produciéndose una pudrición y deshidratación de las bayas, situación que hace disminuir los rendimientos de las viñas.

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