El gesto de Corbiobío

Por: ldperiodistas 07:55 AM 2017-08-23

La presentación el lunes del “Primer Informe: Desafíos de las regiones de Ñuble y Bío Bío”, realizada por la Corporación Privada de Desarrollo de la Región del Bío Bío (Corbiobío)  debe valorarse no solo por su contenido, sino por la positiva señal que significa la invitación a trabajar en conjunto que hizo el think tank que levantó una de las más fuertes oposiciones a la creación de la región de Ñuble, argumentando una pérdida de poder de la Región del Bío Bío frente a la Metropolitana, además de defender la tesis de la macrorregiones como herramienta eficaces  de desarrollo.

Pero el escenario cambió y ya consumada la separación, la entidad que agrupa a gremios empresariales e instituciones, la mayoría penquistas, decidió pasar de la crítica a la propuesta, recomendando de manera general una serie de acciones para Ñuble, tanto a nivel de planificación de su desarrollo, como del proceso de instalación de los servicios públicos. Sobre este último punto, al igual como lo hemos planteado insistentemente desde esta columna, Corbiobío también alerta sobre la necesidad de que la meritocracia, y no la política, sea el criterio para seleccionar a quienes ocupen los nuevos cargos. Igualmente, la corporación recoge la aspiración de las comunas más pequeñas de la nueva región, en cuanto a emparejar la cancha en materia de inversiones.  

Lo último -y probablemente más relevante por el reconocimiento que se hace a nuestra autonomía- es la invitación a desarrollar una alianza estratégica entre ambas regiones. Sin abandonar la tesis de las macrorregiones, Corbiobío propone hacer un frente común regional para la discusión del presupuesto nacional, mantener las actuales alianzas público-privadas que existen e instalar mesas de trabajo interregionales para temas de interés común, como el forestal, la energía y la formación de capital humano. 

En ambas regiones debe entenderse que ésta es una división político-administrativa, pero en la práctica los flujos de intercambio a través de los puertos, la educación universitaria y la prestación de servicios de distinta índole, no desaparecerán por decreto, y por el contrario, se abren nuevas posibilidades para que en un desarrollo complementario, Bío Bío y Ñuble mejoren sus indicadores de crecimiento y bienestar. La única diferencia  es que ahora nosotros podremos hacerlo con mayor autonomía.

El mensaje que envía una entidad de la representatividad e influencia de Corbiobío es alentador, pues se aprecia una comprensión del nuevo escenario y una superación de antagonismos que coyunturalmente se instalaron durante la tramitación en el Congreso del proyecto de ley que creó la Región de Ñuble.

Sería deseable que esta visión constructiva del futuro se instalara también en otros actores que insisten en cuestionar la creación de la Región de Ñuble, lo que a estas alturas resulta un sinsentido. Una concepción maniquea del resultado de la división del Bío Bío es un error que solo puede conducir a una deformación en las relaciones de complementariedad y asociatividad sobre intereses comunes que deben existir entre ambas regiones. 

Comentarios