Delegada Presidencial

Por: 03:45 PM 2017-08-22

Una circunstancia tan novedosa y trascendente como es la creación de la Región de Ñuble, le dio a la designación del delegado presidencial que tendrá a su cargo la instalación de la nueva unidad político-administrativa, un singular interés que se fue alimentado crecientemente por la danza de nombres que circularon en los últimos días. 

Pero ayer por la tarde, la mayor esta interrogante fue despejada con la confirmación de la ex gobernadora Lorena Vera, quien actualmente se desempeñaba como funcionaria de la Intendencia del Bío Bío, a cargo de la reconstrucción post incendios forestales del verano pasado. 

La noticia generó un amplio espectro de reacciones entre los partidos locales. Desde la alegría de sus ex colaboradores y el respaldo de los principales referentes del oficialismo en la zona, a la crítica de representantes de la oposición, que esperaban un predominio del perfil técnico en la nominación.

Sin embargo, era bastante predecible la politización del cargo, y conviene precisar que ello no necesariamente es negativo, pues la elegida deberá vincularse con los partidos de todo el espectro político local. Además, no puede desconocerse que el factor político, en la práctica, seguirá siendo muy relevante en esta fase primaria. 

Militante del PPD desde hace un mes y cercana al senador Felipe Harboe, la mayoría de las personas que han trabajado con Lorena Vera reconocen su capacidad para buscar el diálogo como mecanismo para encontrar soluciones, su disposición a escuchar, su sencillez y respeto por el interlocutor. 

Sus habilidades blandas no están en duda, pero no ocurre lo mismo con las competencias técnicas que supone una tarea de esta envergadura. En este punto hay que ser claros, pero no lapidarios, advirtiendo eso sí, que el equipo técnico que la acompañe debe ser profesionalmente de primer nivel, siendo absolutamente secundaria la militancia política. 

Vera y su equipo deberán coordinar el arribo de los diferentes servicios públicos, preocuparse del avance del proceso de habilitación de la infraestructura requerida para el funcionamiento de los órganos regionales y hacerse cargo de dos cuestiones que son fundamentales para que la región no nazca coja: los instrumentos estratégicos de planificación y el proceso presupuestario regional. 

La delegada también tendrá que relacionarse con los parlamentarios y alcaldes del nuevo territorio, con las autoridades de la región de origen (Bío Bío) y hacerse cargo de un intangible en extremo complejo, como son las expectativas ciudadanas, ya que la decepción o insatisfacción pueden terminar horadando el capital social que a duras penas se ha logrado configurar en la región. 

En síntesis, Lorena Vera tiene la difícil misión de equilibrar esas expectativas y configurar una nueva burocracia que no signifique un mero aumento de la planta de funcionarios o el pago de favores a operadores políticos, sino que sea un aparato eficiente, ágil y desconcentrado, que permita reducir las brechas de desigualdad territorial y apalancar el desarrollo económico y social de las 21 comunas. La tarea no será fácil. Desde ya le deseamos el mejor de los éxitos.

Comentarios