[Editorial] Descentralización y fomento

Por: 10:25 AM 2016-04-11

Desde diciembre pasado, en la Región del Bío Bío opera el Comité de Desarrollo Productivo Regional, una entidad descentralizada que administra 31 líneas de financiamiento orientadas al fomento productivo, del emprendimiento y la innovación, que fueron transferidas desde Corfo, Sercotec e Innova Bío Bío, para aumentar los recursos de decisión regional.
Se trata de una iniciativa piloto que se está implementando en las regiones de Los Ríos, Antofagasta y Bío Bío, y que tiene su origen en uno de los compromisos del programa de gobierno de la Presidenta Bachelet. Su implementación definitiva en todas las regiones del país dependerá de la aprobación del proyecto de ley de descentralización, que entre otras disposiciones, transfiere a las regiones mayor poder de decisión en este ámbito.
Una de las ventajas de este modelo, además de la potestad de definir qué proyectos apoyar, es la posibilidad de focalizar dichos recursos en aquellos rubros definidos como prioritarios por la estrategia regional de desarrollo, así como también crear nuevos instrumentos de fomento que permitan dar respuesta a los requerimientos particulares de cada territorio, haciéndose cargo de las singularidades de cada uno, a diferencia de lo que ocurría hasta el año pasado, en que ese tipo de decisiones recaía en Santiago.
En ese sentido, la posibilidad de potenciar y fortalecer aquellas vocaciones productivas de Ñuble, como la industria de alimentos, el turismo y el sector forestal, entre otros, supone un primer paso clave en la construcción de la futura Región de Ñuble.
Otra virtud de esta descentralización institucional es la efectiva vinculación del sector público con el mundo privado y la academia, que están representados en el directorio que encabeza el mencionado comité, por lo que la toma de decisiones en materia de financiamiento considera esta mirada más integral, que va más allá de la tradicional lógica burócrata.
Un elemento clave a considerar es que la descentralización no sólo significa traspasar poder desde Santiago hacia las regiones, sino que también que dicha descentralización se aplique también a nivel regional, vale decir, que en el caso de Bío Bío, se limite el centralismo de Concepción, que habitualmente concentra la mayor parte de los recursos.
Esto último, sin duda, responde a un antiguo anhelo de los habitantes de Ñuble, en cuyo fértil territorio existen un sinnúmero de emprendedores con ideas innovadoras que no siempre tienen la oportunidad de acceder al esquivo apoyo estatal.
En la práctica, este modelo permitirá triplicar los recursos de decisión regional destinados a fomento productivo durante 2016, pasando desde los $3 mil 500 millones promedio que define Innova Bío Bío, a cerca de $12 mil millones gracias al traspaso de programas de Sercotec y Corfo.
Se podrá argumentar que aún se trata de un paso tímido en materia de descentralización, pero es clave entender que tiene un gran significado, en tanto hace propia la deuda con las regiones para que sean éstas las que decidan el futuro que quieren, reconociendo la capacidad humana de sus líderes para tomar las riendas de su propio desarrollo.
Sin duda, aún hay desafíos pendientes que han sido abordados, en parte, en el proyecto de ley de descentralización, pero el desafío mayor es el de las autoridades regionales con sus habitantes, en el sentido de no defraudar la confianza que se les ha depositado y contribuir al éxito de este proceso, obrando con probidad, visión de largo plazo, eficiencia y equidad en la toma de decisiones.

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