Carta abierta a los empresarios de la región

Por: Renato Segura 2016-04-11
Renato Segura

Señores empresarios, los admiro por la pasión con la que enfrentan su diario quehacer, propio de un gran arquitecto que tiene que levantarse cada día con la misión de construir el futuro de este país. En esta tarea pueden contar con toda mi capacidad intelectual para sacar adelante vuestra abnegada e insustituible tarea.

Entiendo perfectamente que la actividad empresarial en Chile no es fácil. Los grupos económicos, muchos de ellos ligados a las grandes empresas, tienen capturado al Estado y a las organizaciones intermedias, que pueden hacer algo real por ustedes. En la actual coyuntura y mientras no pase el chaparrón generado por los escándalos por todos conocidos, unos pocos, de quienes depende en gran parte la actividad productiva del país, están observando y cuidando que los daños colaterales no afecten su patrimonio ni la red de influencias que han construido durante los últimos 40 años.

Mientras ello ocurre, la resiliencia de ustedes se pone a prueba ante la mediocridad en el ejercicio del liderazgo que cruza transversalmente a los sectores sociales de nuestro país. Cada actor busca proteger sus intereses de la mejor forma posible. Los que están en la cadena superior de la pirámide de Maslow, procuran mantener su cuota de influencia; los que están al medio, buscan aferrarse al quehacer institucional para no desaparecer y los que están en la parte baja, mantener la comodidad de un ingreso mensual a todo evento.

En este ambiente es poco lo que se puede avanzar, salvo en dejar evidencias que sirvan para fortalecer la sociedad del conocimiento como base del desarrollo empresarial. Desde mi modesta posición y con el apoyo que da el libre acceso a la información, he optado por registrar muchas de las acciones de los agentes económicos y sociales que usan el “cumplo” y “miento” (cumplimiento) como estilo de gestión, afectando con ello avances en el desarrollo de vuestra actividad. 

Un comentario antes de terminar la presente carta. No me dejo de sorprender, con la mediocre capacidad de nuestros líderes para conducir el desarrollo de la industria regional. Mientras nos vanagloriamos del nivel alcanzado con el intercambio comercial con China, dichos vínculos productivos han generado un daño permanente a la industria regional. La industria del acero, al igual como ocurrió con la industria textil, está al borde del colapso. Mientras le exigimos calidad a la industria local, los chinos nos invaden con productos multicalidad (sin certificación adecuada, cuando ingresan al país). El sistema productivo chino se sustenta en una maquinaria industrial con enorme capacidad ociosa y desprecio absoluto por el trabajo, la seguridad y el medio ambiente. ¿A quién le sirve el comercio con China? ¿Quién está en el centro de la ocupación de las autoridades cuando se promueve intensificar la relación comercial sin un adecuado sistema de control de daños?... Tema para una próxima columna.

“Gobernar es producir” fue el lema utilizado por Juan Antonio Ríos para alcanzar la máxima investidura del país en 1942. De este principio inspirador, nació Endesa, CAP y la exitosa prospección de petróleo en Magallanes. Ustedes son los depositarios de dicho legado.

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