Editorial Domingo 16 de febrero de 1997: “Región de Chillán o Ñuble”

Por: La Discusión 02:15 AM 2017-08-20

Nadie responsablemente se ha atrevido a descalificar el proceso de la regionalización que marcó el inicio de la descentralización administrativa del país. Incluso hasta los críticos  más enconados del Gobierno de Pinochet reconocen en este tema una de las obras positivas y trascendentes de su período, que fue incorporándose desde los primeros años con la creación de las actuales 13 regiones del país e implementándose paulatinamente como la séptima tarea de modernización del Gobierno militar.

Este proceso se basa en la cercanía de la autoridad a la realidad de los sectores gobernados buscando la administración participativa en que las decisiones no se encuentren exclusivamente radicadas en los órganos superiores. En el Mensaje Presidencial del 11 de septiembre de 1980 se señala que se ha precisado constitucionalmente un nuevo rol en los municipios (institución que se encontraba en crisis financiera, administrativa y legal por muchos años): “A este le corresponderá solucionar los problemas concretos de cada localidad. En este sentido, el municipio se proyecta como centro de la participación y responsabilidad ciudadana para la solución eficaz a sus problemas más directos”.

Dentro de este espíritu de potenciar la región y las comunas, se plantea la creación de tres nuevas regiones en el país, entre ellas la de Chillán o Ñuble (además de Valdivia y San Felipe), situación que ha encontrado buena acogida en parlamentarios locales y en personalidades de Ñuble. 

En todas estas determinaciones hay pros y contra, aquí hablaremos de los pro y seguramente  los contra brotarán en forma abundante desde Concepción u otras provincias de la Octava Región. Hay un problema evidente de identidad, áreas de producción y desarrollo entre Ñuble, provincia agropecuaria-forestal, con Arauco, Concepción y  Los Ángeles. Existe centralismo de Concepción sobre Ñuble y mientras aquí se clama por medidas para paliar la sequía, el día de ayer aparece el intendente señalando que la situación a nivel regional nos es grave. Esto implicó que no se tomara la determinación de declarar zona de emergencia en el nivel gubernamental. Si fuéramos región, lo más probable es que la determinación se habría tomado hace tiempo.

Es habitual en las conversaciones off de record con parlamentarios, el reforzamiento de una percepción negativa en cuanto al manejo de información provincial. Quién sabe por ejemplo a cuánto ascienden las exportaciones de Ñuble, o cuánta es el área forestada en las comunas beneficiadas por el canal Laja-Diguillín. La información se procesa, al igual que la distribución del presupuesto, a nivel regional.

Hay claridad en que la posibilidad de crear la Región de Chillán o Ñuble es positiva para sus habitantes y que este tema emergente merece el debate y la atención de las organizaciones competentes que podrían liderar una campaña para concretar este fin.

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