Arica y Los Ríos comparten su experiencia con la nueva región

Por: Isabel Charlin Fotografía: Agencia Uno 12:50 AM 2017-08-20

Arica y Parinacota y Los Ríos cumplirán en octubre próximo 10 años como regiones separadas de sus territorios madre, Tarapacá y Los Lagos, respectivamente.

Una década en la que han debido sortear obstáculos y también aprender del ensayo y error, experiencia que según sus propios protagonistas, ha valido la pena desde todos los ámbitos.

Así lo corrobora también el estudio “Creación de Regiones de Arica y Parinacota y de Los Ríos y regiones remanentes: evolución de indicadores territoriales e institucionales”,  de fines de 2015, elaborado por la División de Políticas y Estudios del Departamento de Estudios y Evaluación de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, el cual fue citado  por el subsecretario, Ricardo Cifuentes, ante la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados, como lectura obligada para entender por qué Ñuble debía convertirse en región. Esto, ya que se cualifica y cuantifica la experiencia vivida por ambos territorios a casi una década de su instalación, cifras que según el subdere, avalan las decisiones políticas tomadas en 2006 y en 2015.

“La creación de las regiones de Los Ríos y de Arica y Parinacota ha mejorado la calidad de vida de las personas que en ellas habitan, comenzando con la cercanía de un conjunto de servicios públicos que se emplazó a partir del año 2008, y el consecuente aumento significativo de la inversión pública. Por otra parte, la constitución de dos nuevos gobiernos regionales, institución base para la descentralización, y sus correspondientes Consejos Regionales, integrados hoy por consejeros electos por la ciudadanía, permiten tomar decisiones sobre diversos proyectos de inversión, las cuales antes se tomaban a kilómetros de distancia, a la vez de promover y fortalecer la identidad de la comunidad en torno a la nueva región”, sostuvo Cifuentes.

Control de expectativas

Ricardo Millán, actual intendente de Los Ríos,  aseguró que los beneficios de convertirse en región han sido múltiples. 

“En el mero ámbito de la inversión regional pasamos de ser una provincia que en 2007 contaba con $7 mil millones, a disponer en la actualidad de cerca de $50 mil millones. La deslocalización de las seremis y servicios públicos ha permitido un mayor acercamiento hacia los ciudadanos, reduciendo los tiempos para responder a sus demandas, con mayor pertinencia. Todo esto se traduce en el desarrollo equitativo a lo largo del territorio, con el correspondiente mejoramiento de la calidad de vida”, reconoció.

Respecto de las dificultades vividas durante el proceso de instalación, según Millán, estas estuvieron asociadas principalmente “al consenso de la visión de la ciudadanía, el sector privado y la sociedad civil, en torno al modelo de región hacia el cual se pretendía avanzar. A esto se sumó el control de las expectativas: el mejoramiento de la calidad de vida no se produce por la mera creación de una nueva región, sino que es fruto de un arduo trabajo. De allí que el trabajo conjunto sea fundamental”, manifestó, agregando que no hubo perjuicios para la región madre (Los Lagos), como aseguraron los detractores a la idea.

“Ambas regiones obtuvieron logros positivos en la materia, asociados en gran medida a la especialización de las herramientas de fomento en las vocaciones productivas. Solo a modo de ejemplo, hemos construido la Política Regional de Desarrollo Silvoagropecuario atendiendo a la importancia de este sector en todo nuestro territorio. Mediante ella se han volcado los esfuerzos públicos y privados de manera coordinada, lo que se ha visto facilitado, en gran medida por ser un territorio homogéneo y compacto”, precisó el intendente Millán.

Quien fuera delegado presidencial y primer intendente de la Región de los Ríos, Iván Flores, recordó que antes de convertirse en región,  “los recursos que nos llegaban vía FNDR eran del orden de $7 mil millones, pero al primer año subieron a $16 mil millones; luego a $21 mil millones y luego a más de $54 mil millones”.

Igualmente los fondos sectoriales crecieron desde precarios $20 mil millones a más de $80 mil millones en pocos años, lo que tuvo efectos concretos en el desarrollo de grandes iniciativas de progreso, tanto en Valdivia como en el resto de las comunas.

Flores destaca que instalar una región es una tarea titánica, que requiere “mucha claridad de ideas, generosidad y trabajar con los mejores para los cargos clave”.

Agregó que cuando fue delegado rechazó a “amigos de amigos, y desarrollamos un plan de trabajo en el cual profesionalizamos la institucionalidad vigente con cargos que fueron concursados desde Arica a Punta Arenas”.

Recalcó que la idea era darle prioridad al recurso humano local, “pero también es cierto que la región requería profesionales capacitados en diferentes ámbitos que no siempre están disponibles en ciudades donde se había producido previamente una alta migración de talentos ante al falta de oportunidades”.

Hugo Ortiz de Filippi, actual consejero regional de Los Ríos, reconoció que el haber aumentado siete veces su presupuesto, “nos ha significado poder materializar inversiones que se habían postergado por muchos años, y que eran proyectos reclamados, requeridos y necesitados por la comunidad. Nos ha permitido también contar con más recursos en distintos ítemes, como por ejemplo, el 2% en cultura, 2% en deportes, ferias costumbristas, apoyo a la creación de establecimientos deportivos, Cesfam, entre otros”.

Sin embargo, y pese a este notorio incremento en la inversión,  recalcó que el país invierte en las regiones menos de un 10% de su presupuesto, “algo que tiene que revisarse, e ir en aumento, de manera que realmente las autoridades locales puedan invertir con conocimiento de las necesidades de cada territorio”.
Respecto de cómo abordaron su nueva calidad de región, destacó el hecho de no replicar el centralismo que siempre ejerció Los Lagos con ellos.

“Nosotros distribuimos en las 12 comunas casi a prorrata. Llegamos a localidades que de acuerdo al impacto social podría ser irrelevante, porque son muy pocos habitantes, pero nos damos cuenta que tenemos que tener solidaridad con esas comunidades lejanas. Aquí no queremos replicar un centralismo con la capital regional. Para nosotros la región son las 12 comunas y las tratamos en igualdad de condiciones, y es más, a las comunas que tienen menos recursos y que no tienen para pagar los profesionales para presentar los proyectos, nosotros los hemos contratado en la administración regional central, para ir en apoyo de esas comunas, de manera que empiece a haber más equidad en la distribución de los recursos”, dijo.

Recursos “impensados”

En Arica y Parinacota también valoran el hecho de haberse separado de Tarapacá, en 2007.

El ex delegado presidencial en esa región, Luis Cornejo, destacó el hecho que “Chillán, como capital regional, va a requerir una Estrategia Regional de Desarrollo que le permita tener una mirada global del territorio”.

Cornejo, quien fuera seremi de Educación y gobernador provincial, se encuentra en la actualidad escribiendo un libro con las experiencias que vivió en el extremo norte del país.

El escrito será una suerte de recuento de las innumerables vivencias personales, pero sobre todo, debiera incluir indicadores de gestión y los extraordinarios cambios vividos en esa zona tras la separación.

Advierte que instalar la región no fue una tarea sencilla, pues si bien existía una pauta de trabajo, hubo que resolver literalmente “mil detalles que fueron surgiendo en el camino y que no estaban en manuales de procedimientos, pues era una experiencia histórica única”.

Recalca que sin duda, Chillán y Ñuble se verán beneficiadas con una gran cantidad de recursos estatales y privados que “ni soñaban tener” si seguían unidos a la región madre, por lo que no duda en que evidentemente se generarán oportunidades de progreso social y económico.

Cornejo agregó que si antes de la creación de la región se produce el fenómeno de carencia de fondos para financiar iniciativas urbanas y rurales, en el futuro se dará el fenómeno inverso, marcado por un gran flujo de dinero para proyectos eventualmente escasos.

Algo que advirtió durante la tramitación del proyecto que crea la Región de Ñuble, el diputado por Arica, Vlado Mirosevic.

“Más allá de los beneficios administrativos y financieros que traerá la creación de la Región de Ñuble -Arica pasó de tener un desempleo por sobre el promedio nacional, a uno bajo esa cifra; y de 7 mil millones de inversión pública a más de $50 mil millones-, lo importante es que tengan una institucionalidad fuerte, que sean capaces de sortear el presupuesto público”, indicó el legislador.

Y agregó: “Muchas veces se dejan de aprovechar recursos por la falta de capacidad ejecutora; por ello, deberían comenzar desde ya a preparar a su gente, en conjunto con la Subdere, para que sea capaz de armar carteras de proyectos. Es importante que sus parlamentarios se preocupen de eso, y comiencen a generar las alianzas”, sostuvo el diputado nortino.

Acercar los servicios

Gary Tapia, consejero regional por Arica, también destaca los logros de su territorio, que son enormes si se la compara con regiones que ya tienen cuarenta años de funcionamiento.

“Somos regiones que pese a ser nuevas, tenemos una ejecución presupuestaria altísima, Valdivia lleva tres años con el 100%; Arica está en el 99,8%. Somos territorios que hemos sabido sortear los desafíos”, aseveró.

Respecto del real impacto que ha significado la creación de la Región de Arica y Parinacota, Tapia reconoce que en un principio no era partidario de la división de la antigua Región de Tarapacá.

“Yo fui uno de los críticos que planteaba que crear la región no iba a resolver los problemas. Pero a casi 10 años de la instalación, uno ve un despegar tremendo de Arica. No solo desde el punto de vista administrativo, sino que también desde el financiero, ya que nuestra inversión se ha ido multiplicando exponencialmente. Arica, cuando pertenecíamos a Tarapacá, recibía anualmente $7 mil millones. Gracias al Plan Especial de Zonas Extremas, que se logró debido a que éramos región; más el presupuesto regional, este año tenemos una inversión de $55 mil millones. Nadie puede refutar eso. Evidentemente ha habido errores, pero siempre se puede mejorar”, aseveró.

Respecto de una de las principales críticas que se le hace a la idea de crear más regiones -el aumento de la cantidad de funcionarios públicos y los consiguientes costos-, Gary Tapia lo calificó como un tema menor.

“No se compara al impacto de acercar los servicios públicos a la gente, a los territorios. Por otra parte, el cuoteo que tanto se critica no tiene nada que ver con la creación de la región; es un tema político. No es el tema central, lo central es el crecimiento exponencial de la inversión que van a tener como región, y muchos más niveles de autonomía y descentralización, que aún son pocos, pero se logran, sobre todo, en comunas más pequeñas”, planteó.

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