Ruta legislativa: Gobierno optó por una carrera de larga distancia

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 10:50 PM 2017-08-20

Primer trámite en el Senado fue lento, pero seguro. El segundo, en la Cámara, más rápido, pero con más obstáculos

El Ejecutivo supo cuándo dar las urgencias, lo que permitió que se cumpliera una deuda de dos décadas con el territorio

“Nuestra voluntad está puesta en que Ñuble sea Región... Apoyaremos con todo su tramitación en el Congreso”, decía la Presidenta, Michelle Bachelet, a LA DISCUSIÓN en enero de 2015, cuando se especulaba que en marzo enviaría el proyecto de ley que creaba la XVI Región del país.

Aquello no ocurrió, hubo inquietud y luego de algunos meses de dudas, finalmente la Mandataria cumplió su promesa: en una fría mañana del 20 de agosto de ese año, firmaba en la Sala Schäfer la iniciativa, la cual ingresó al Parlamento el 1º de septiembre de 2015.

Este sábado, y luego de casi exactos dos años, Bachelet cerró un ciclo virtuoso: puso la rúbrica, esta vez, en la ley, aprobada por ambas Cámaras del Congreso Nacional, y visada por el Tribunal Constitucional.

Veinticuatro meses en los que, a ratos, la tramitación pareció estancarse, pero que nunca peligró.

Primer trámite
Luego de ingresar al Senado, el 1º de septiembre de 2015, el proyecto fue derivado a la Comisión de Gobierno Interior del Senado, presidida en ese entonces por el senador Alberto Espina (RN). Recién el 8 de enero de 2016 esta sesionó en Chillán, aprobando por unanimidad la idea de legislar. Fue una maratónica jornada en la que los parlamentarios escucharon las razones que distintas organizaciones, alcaldes y miembros de la comunidad esgrimieron para justificar la creación de la región.

Con urgencia simple, la iniciativa durmió en la comisión hasta el 3 de agosto de 2016, cuando se reanudó la discusión, esta vez, liderada por la senadora Ena von Baer (UDI), quien asumió la presidencia de la instancia parlamentaria. La pertinencia de crear tres provincias y el financiamiento marcaron las jornadas venideras del 9, 16 y 31 de agosto. En esta última se aprobó por unanimidad en particular el proyecto, siendo despachado a la Comisión de Hacienda, presidida por Andrés Zaldívar (DC).

En esta segunda instancia legislativa surgieron los primeros atisbos de rechazo. Tanto Andrés Zaldívar, como Carlos Montes (PS) no estaban muy convencidos de los beneficios de crear más regiones. Incluso, durante la primera sesión no pudo despacharse la iniciativa de inmediato por la inasistencia de tres miembros permanentes, presidiéndola el DC Jorge Pizarro, quien a la postre, se abstendría en la votación en sala.

Recién el 5 de octubre se inició la discusión, la cual se extendió hasta el 20 de diciembre, cuando finalmente se aprobó la iniciativa. Fue precisamente en dicha sesión cuando apareció -tardíamente- la mesa Mejores Regiones de Concepción (integrada por gremios empresariales), la cual dio a conocer su rechazo a la idea de dividir la Región del Bío Bío. Respetuosamente, el senador Andrés Zaldívar les dijo que no era la instancia para dar a conocer dicho punto, por lo que el proyecto pasó a sala y fue aprobado contundentemente en el Senado el 10 de enero de 2017, por 28 votos a favor, dos en contra (senadores Carlos Montes y Rabindranth Quinteros, ambos PS) y una abstención (senador Jorge Pizarro, DC).

Los ñublensinos, liderados por el Comité Ñuble Región llegaron en masa ese día hasta el Congreso, y regresaron felices. La mitad del camino estaba recorrido.

Sin embargo, los penquistas habrían de desplegar toda su artillería en la Cámara de Diputados, donde lograron extender la discusión durante 11 sesiones en la Comisión de Gobierno Interior, liderada por el diputado por Coronel, Marcelo Chávez (DC).

Intenso debate en la Cámara Baja
El 17 de enero de 2017 e ininterrumpidamente -solo por  feriados o semanas distritales-, la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara inició la discusión de la iniciativa, citando de inmediato a los alcaldes que ya durante la tramitación en el Senado habían advertido su intención de cambiarse de provincia (Coihueco de Diguillín a Punilla y Quillón de Itata a Diguillín).

La disposición de la entonces presidenta de la instancia, la socialista Daniella Cicardinni, fue fundamental a la hora de poner en tabla el proyecto, ímpetu que decayó notoriamente cuando asumió dicha responsabilidad Marcelo Chávez.

El representante penquista intentó por todos los medios de dilatar la discusión. Trece expertos y representantes de instituciones desfilaron durante las 11 sesiones en las que se discutió el proyecto, gran parte de ellos detractores de la idea de crear la región. Además, Chávez presentó 12 indicaciones al proyecto, la mayoría de ellas inadmisibles, pero que sin duda retrasaron la votación  en particular, la cual tuvo un complejo inicio el 2 de mayo, cuando nuevas dudas de los diputados, respecto de la dotación de la planta del GORE y los cambios electorales, pospusieron la definición.

A esa altura (9 de mayo), el ingreso del trascendental proyecto de ley orgánica de elección de gobernadores regionales a la comisión, con suma urgencia, se transformaba en la excusa perfecta para dilatar el proyecto ñublensino.

Fue en ese momento cuando una acción del Ejecutivo, acordada con los parlamentarios locales, generó un punto de inflexión: se le dio a la iniciativa discusión inmediata. El diputado Chávez no tuvo opción, y se fijó para el 30 de mayo su total despacho, lo que finalmente ocurrió.

La iniciativa pasó luego a Pesca -a solicitud del diputado Jorge Ulloa (UDI), al inicio de la tramitación en la Cámara Baja-, donde su presidente,  Juan Morano (DC) solo le dio dos sesiones. Gracias a un acuerdo entre los parlamentarios locales, el Ejecutivo, los pescadores de Bío Bío y la representante de Coronel, Clemira Pacheco (PS), se logró cambiar la redacción del artículo 12 sobre la zona contigua, quedando satisfactoria para todas las partes. Pese a las dudas de los penquistas Jorge Ulloa y Enrique van Rysselberghe (UDI), el proyecto llegó finalmente a la Comisión de Hacienda, donde su presidente, el también penquista José Miguel Ortiz (DC), le brindó todo su apoyo. Si bien quiso despacharlo en una sola sesión, nuevamente las acciones dilatorias, esta vez, de diputados de oposición de otras regiones, hicieron que se terminara aprobando al día siguiente, el 21 de junio.

Inmediatamente, la nueva región de Chile fue vista en la sala de la Cámara Baja. El 5 de julio de 2017 y tras 28 intervenciones (casi todas, a favor), por 92 votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones, fue aprobado el proyecto local.

Una semana después, el 12 de julio, se vivió lo mismo en el Senado, donde en tercer trámite, la Cámara Alta debió aprobar las enmiendas introducidas: el cambio de Provincia de Coihueco y Quillón, y la nueva redacción de la zona contigua de pesca.

Ñuble ya había terminado su periplo legislativo. Se convertía en la XVI Región de Chile, y solo faltaba la revisión por parte del Tribunal Constitucional, acción que si bien desde sectores penquistas se intentó influenciar -abogaron por una supuesta desproporcionalidad en el número de senadores con que quedaría la Región del Bío Bío-, no lograron revertir.

Ñuble ya era una nueva región.

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