Prometer y cumplir

Por: La Discusión 08:50 AM 2017-08-19

Frente a cualquier proceso electoral, los candidatos suelen hacer públicas diversas promesas en procura de captar el voto que permita obtener el anhelado triunfo. Cuanto más encumbrada sea la posición a la que se aspire, mayores serán la importancia y la expectativa que despierta el mensaje. Y cuando se trata de un candidato o candidata a la cima del poder, como es el caso de la Presidencia, tanto mayor es el interés que despierta. Esto fue lo que ocurrió cuando la actual Presidenta Michelle Bachelet era candidata y entregó su apoyo a la idea de convertir a Ñuble en región. Lo hizo dos veces, el 23 de mayo y el 2 de noviembre. 

Pero como la política es el arte de lo posible, también era razonable pensar que este compromiso podía engrosar el listado de promesas que nunca llegan a concretarse, más si se trataba de una iniciativa adscrita al proceso de descentralización, cuyos avances en casi 30 años de democracia son bastante escasos.

Pero ocurrió lo contrario a lo que auguraban escépticos y detractores políticos. Bachelet, quien fue electa por segunda vez para conducir al país, continuó respaldando decididamente la iniciativa. El 20 de agosto de 2014, en Chillán Viejo, hizo un gesto positivo con su mano a los 21 alcaldes de Ñuble que marcharon frente a ella con un lienzo, solicitando la creación de la nueva región. Un año después, la Presidenta firmó en Chillán el proyecto que creaba la Región de Ñuble, tras lo cual fue enviado al Congreso donde usó sus facultades de fijar la agenda legislativa y el ritmo de discusión parlamentaria para sacarlo adelante en los plazos comprometidos, o sea antes del término de su mandato. Y hoy, un día antes del 20 de agosto de 2017, la Mandataria finalmente promulgará la ley que crea la nueva unidad político-administrativa. 

“La Región de Ñuble se transformará en un ejemplo, un emblema a seguir”, sentencia en una entrevista publicada en esta edición, donde explica por qué se la jugó por este proyecto. De ella se colige que no solo quiso honrar la palabra empeñada, sino ser coherente con los contenidos que siempre han estado presentes en su visión de Estado: “un Chile más descentralizado, donde sus regiones se construyen desde su gente, sus propios territorios y desde sus propias instituciones”.

Bachelet sabe que el centralismo es un proceso de desarrollo cojo, como lo ha hecho ver con insistencia la OCDE, advirtiendo que somos el país más centralista entre todos los integrantes de aquel club de naciones desarrolladas del cual tanto nos enorgullecemos pertenecer. 

Lamentablemente, la clase política no se entusiasma mayormente con la descentralización y la profundización de la democracia local. Ejemplos sobran. Desde el tibio apoyo que recibió el proyecto de elección de intendentes y las interferencias para aprobar el traspaso de competencias, hasta las mil razones para postergar durante tres décadas las iniciativas y procesos que le habrían otorgado más autonomía a las regiones y provincias. En este cuadro, la Región de Ñuble aparece como una positiva excepción y un meritorio avance que debe reconocerse a la Presidenta Bachelet y a su Gobierno, pues cierra un círculo virtuoso de la política que nos gustaría fuera más frecuente de lo que realmente es: prometer, gestionar y cumplir. Para ella hoy nuestro reconocimiento.  

 

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