“Chillán es un esfuerzo de modernización”

Por: Carla Aliaga Fotografía: Agencias 10:50 AM 2017-08-14

El profesional es autor de influeyentes publicaciones en torno a la arquitectura de Chile

Reveló a LA DISCUSIÓN los cambios en el diseño de la tierra de Arrau

El libro recién publicado por el académico de la Pontificia Universidad Católica, Fernando Pérez Oyarzún, sobre arquitectura de la primera mitad del siglo XX en Chile, pone en destacado valor la arquitectura moderna de Chillán y revela en detalle la anécdota de por qué la capital de Ñuble se perdió a Le Corbusier como planificador urbano tras el desastre del terremoto. 

-En “Arquitectura en el Chile del siglo XX”, usted menciona a Chillán, ¿cuál es su visión acerca de la reconstrucción de la ciudad post terremoto de 1939?
-La reconstrucción de Chillán y la región afectada por el terremoto de 1939 constituyó un acontecimiento político, técnico y cultural. Tal proceso es identificado históricamente como tal. No siempre las guerras o los desastres naturales logran articularse como operaciones intencionadas que saquen una mínima o una razonable ventaja de la destrucción. 

En el plano institucional se crearon entes como la Junta de Reconstrucción y Auxilio que no solo manejó el proceso de reconstrucción, sino que se prolongó en el tiempo influyendo en la construcción de viviendas en muchas ciudades de Chile en los años siguientes. Los edificios públicos, incluyendo la Catedral, se renovaron radicalmente. La reconstrucción de Chillán se destaca entonces entre las muchas que, con ocasión de variados terremotos, el país ha tenido que enfrentar. 

-¿Cómo el Estado incorporó políticas de vanguardia y cuál fue el resultado de éstas? ¿Cómo afectaron éstas a Chillán?
-El terremoto de Chillán coincide con el proyecto modernizador del Frente Popular, que por entonces comenzaba a gobernar con la presidencia de Aguirre Cerda. No diría que la reconstrucción de Chillán responde a un proyecto de vanguardia radical, pero sin duda, representa un claro esfuerzo de modernización. Éste se expresa en nuevos criterios técnicos que hicieron los edificios más adecuados para resistir los terremotos, en la valoración de la funcionalidad como criterio de diseño y en una nueva sensibilidad estética y una nueva monumentalidad. 

Ello se hace presente en los edificios públicos situados alrededor de la Plaza de Armas. Pero, criterios similares se aprecian también en la construcción privada que se levantó con posterioridad al terremoto.

-¿Qué rol pudo cumplir Le Corbusier en este nuevo diseño arquitectónico en Chile (Chillán)?
-La venida de Le Corbusier tiene interés histórico, pero no pasa de ser un gran equívoco. Algunos simpatizantes de las ideas de Le Corbusier habían comenzado a hacer gestiones para su visita a fines de 1938. La ocurrencia del terremoto pareció hacer más factible la visita. Le Corbusier, enterado de la situación de destrucción, ofreció un plan urbano gratuito para la ciudad. Sin embargo, puso como condición ser contratado para diseñar un plan para Santiago. Ese contrato nunca ocurrió, entre otras cosas, porque Santiago ya tenía un plan en marcha que se aprobó a comienzos de 1939. Nunca se destinaron tampoco los recursos para el viaje y Le Corbusier se negó a venir por cuenta propia a gestionar el contrato en Chile. En los seis u ocho meses que duró esta polémica se desarrollaron  fuertes discusiones entre los profesionales sobre las condiciones que debía cumplir el urbanismo y consecuentemente, el proceso de reconstrucción. Tales discusiones son tal vez lo más importante que ha dejado la posible visita de Le Corbusier.

Los más cercanos al maestro suizo-francés planteaban una renovación radical de las ciudades: nuevas vías y nueva división del suelo. Los más pragmáticos, en cambio, cercanos a las ideas de Karl Brunner, consideraban utópicas dichas posturas y preferían intervenciones que consideraran la forma histórica de la ciudad. Fueron estos últimos los que finalmente se impusieron.

-¿Qué visión tiene de la ciudad de Chillán en la actualidad respecto de su diseño arquitectónico-urbano?
-Chillán puede verse como un caso de modernización de una estructura urbana tradicional. Lo característico del momento de la reconstrucción que marcó definitivamente el Chillán del siglo XX es que se levantan nuevas construcciones, pero respetando la trama tradicional de origen colonial. Se trata de una forma de reinterpretación de ese viejo, pero interesante modelo. Aún piezas de vanguardia como el edificio Copelec en calle Maipón, tan valorado internacionalmente, se adaptan a esos criterios de respeto por la manzana y la trama urbana tradicionales.

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