El camarín de los vencedores

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-08-14
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

El jueves 28 de julio culminó el largo proceso de licitación del mega hospital de Chillán, dando fin a una etapa y a la vez, inicio a un sueño largamente acariciado por los habitantes de la ciudad y de la provincia, hoy flamante región. El nuevo Hospital de Chillán finalmente entraba en la etapa final que culminará en una de las más modernas estructuras hospitalarias de Chile, ubicada en un lugar emblemático y de alto valor patrimonial. Ahí se construyó y funciono el Hospital San Juan de Dios, una de las más grandes construcciones hospitalarias de la colonia (su decreto de construcción data del 22 de Febrero de 1791). Durante el día, en una conferencia de prensa las autoridades habían comunicado la noticia a la prensa. Las redes sociales y la prensa fueron el sitio donde distintos actores subieron o se subieron a la noticia, felicitándose por la misión cumplida. 

El camarín de los vencedores estaba repleto como suele suceder. Atrás habían quedado las licitaciones fallidas, las controversias por el modelo de gestión utilizado y otros juicios de valor no siempre constructivos. Se apagaron las críticas de políticos oportunistas, buscando ante cada dificultad a los responsables, ignorando o desconociendo la alta complejidad de una obra de magnitud inconmensurable, tanto física como económica. Por el contrario todos querían estar cerca de la guagua recién nacida. 

Para los que conocen las complejidades de un mega proyecto, como el nuevo hospital, resulta admirable que el Servicio de Salud de Ñuble, haya tenido la audacia de asumir el desafío. El mérito estuvo en conformar un equipo profesional eficiente y comprometido, compuesto por profesionales y administrativos de distintas especialidades, la mayoría formados en nuestra futura región. Estos fueron capaces de desarrollar el proyecto y culminar con éxito un proceso de licitación de alta complejidad, con un alto grado de eficiencia y trasparencia poco usual en estos procesos. Cada dificultad, cada inconveniente fue informado a la prensa aun a sabiendas que podía generar críticas y descalificaciones interesadas. 

Esa noche, desafiando el frio, en una terraza de un pub a 375 metros del lugar donde se había desarrollado la conferencia de prensa, un grupo compartía cervezas, pisco sour, alguna caipiriña, acompañados de un modesto picoteo comparado con la magnitud de lo que celebraban. El lugar, con poca luz, no permitía ver muy bien sus rostros, pero eso poco importa, porque aunque hubiese sido a medio día, sus rostros no le habrían dicho mucho al resto de los parroquianos. ¿Quiénes eran? Era el equipo que desarrolló el proyecto del nuevo hospital y llevó a cabo exitosamente el proceso de licitación, hasta su adjudicación. Allí estaban los mismos que en silencio asumieron las críticas y miradas inquisidoras, cuando las cosas no resultaban como se deseaba. Allí estaban los héroes anónimos de este logro que, sin duda, será un hito en la historia de la ciudad. 

Ese era el verdadero camarín de los vencedores. Allí estaba todo el equipo, sin más luces que el tenue alumbrado del pub. A una hora prudente se retiraron a sus casas, orgullosos del logro obtenido, para llegar temprano al día siguiente, como siempre en los últimos años, a la fábrica donde lograron convertir los sueños en realidad. 

Son un ejemplo de lo que debe ser el espíritu de quienes trabajaran en la futura región de Ñuble. Vocación de servicio, profesionalismo y cariño por el trabajo, humildad ante el fracaso y modestia a la hora de los éxitos. 

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