2021: Termoeléctricas aportarán el 78 por ciento de matriz energética

Por: Roberto Fernández 10:45 PM 2016-04-09

Hacia el año 2021, se prevé que el 78,2% de la matriz energética de Ñuble corresponda a centrales termoeléctricas, donde la principal fuente será el gas natural, pero con una participación importante también de la biomasa, y en menor medida del diésel.

A partir de la información disponible hasta hoy, sumando las centrales térmicas en operación, que representan una potencia instalada de 202,3 MW, en su mayoría de Arauco Generación, más las tres centrales proyectadas (dos utilizarán gas natural y una se abastecerá de biomasa agrícola), que aportarán con 1.160 MW, se tiene que en cinco años más, cuando se prevé que ya estén operando, el aporte de las centrales térmicas a la matriz energética de la futura región sumará 1.362,3 MW.

En tanto, las centrales hidroeléctricas proyectadas (solo una está en operación) aportarán 368,8 MW, con un fuerte componente de minicentrales de pasada.

Asimismo, el aporte de las centrales solares será marginal (9 MW).

De esta forma, la potencia instalada total de generación eléctrica en Ñuble hacia 2021 será de 1.740,1 MW, a no ser que ingresen nuevos proyectos o alguno de los que están evaluándose sea rechazado.

El campesino
Hasta 2012, el panorama local era muy distinto, pues el número de iniciativas de generación energética era bastante menor en Ñuble. Sin embargo, el anuncio hecho por la empresa Australis Power de su interés por construir una central termoeléctrica a gas natural en Bulnes abrió un escenario nuevo, porque dicha iniciativa apostó por este emplazamiento debido a la cercanía del gasoducto del Pacífico, construido en los años noventa para traer gas natural desde Argentina hasta la costa penquista, pero que actualmente, con el escaso suministro que llega desde el país vecino, su principal uso es transportar el gas natural que llega en estado líquido en camiones desde Quintero y que es regasificado en la planta de Enap en Pemuco e inyectado al ducto para su consumo en la Provincia de Concepción.

El ambicioso proyecto en Bulnes, bautizado originalmente como Octopus, hoy denominado El Campesino, se perfilaba como la mayor termoeléctrica de Chile, pues iba a tener una potencia instalada de 1.140 MW, para lo cual contemplaba la construcción de un terminal regasificador en Lirquén, al que llegarían los barcos con gas natural licuado, y desde donde sería inyectado al gasoducto.

La iniciativa se vio enfrentada, sin embargo, a una dura oposición de parte de la comunidad, así como también de algunos agricultores, principalmente porque su presencia tendría un severo impacto en el medio ambiente y en la actividad agrícola.

En medio de las críticas, la empresa, renombrada Biobiogenera, cambió el nombre del proyecto por El Campesino, redefinió la tecnología a utilizar optando por sistemas con menor impacto ambiental y menor consumo de agua, y redujo su tamaño a 640 MW.

Pero las críticas de los opositores no disminuyeron y el estudio de impacto ambiental, reingresado en noviembre de 2014, sumó más de mil observaciones de la comunidad en su etapa de participación ciudadana, que culminó en febrero pasado.

Actualmente, la tramitación ambiental se encuentra en su etapa final, previa al informe consolidado de evaluación por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
En ese sentido, fuentes gubernamentales han señalado que este proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno, en un contexto marcado por el impulso del Ejecutivo al desarrollo de proyectos de generación y transmisión para enfrentar el aumento de la demanda energética del país, por lo que se espera una aprobación del EIA.

Ñuble termoeléctrico
Curiosamente, uno de los temores planteados por los opositores, por la eventual aprobación de El Campesino y del terminal regasificador de Lirquén, era que fuera solo el inicio de una serie de centrales termoeléctricas que se podrían construir en el valle agrícola de Ñuble.

Y efectivamente, la cercanía del gasoducto y de la línea de transmisión de alta tensión, fueron los factores determinantes para que la firma E-CL (filial del Grupo Engie, de capitales franco-belgas) resolviera instalar en Pemuco su primera central termoeléctrica en el Sistema Interconectado Central (SIC).

Se trata de la central a gas natural Las Arcillas, cuyo estudio de impacto ambiental aún no ha sido ingresado a tramitación, pero según adelantó la empresa, tendrá una potencia de generación de 480 MW y se ubicará en el sector Chequenes.

A diferencia de El Campesino, esta firma comenzó un trabajo de sociabilización mucho antes de ingresar el proyecto a evaluación ambiental, lo que ha sido destacado por autoridades locales, y hasta ahora no se han escuchado voces opositoras a esta iniciativa.

Oportunidad
La construcción de un terminal regasificador en la bahía de Concepción, no solo permitirá alimentar a la central El Campesino, sino que por su modelo de negocios y por su capacidad de regasificación, factibilizará el desarrollo de otros proyectos en la región, abaratando los costos de combustible para la industria, y favoreciendo la construcción de otras centrales termoeléctricas.

“Por ser un combustible mucho más limpio que el diésel o el carbón es una opción amigable con el medio ambiente, y se puede convertir en una oportunidad de trabajo y desarrollo de otras actividades relacionadas en el sector donde se construirá”, expuso Rodrigo Torres, consultor y ex seremi de Energía.

Y agregó: “es una ventana que se abre para la posibilidad de otros proyectos que se pueden construir o para las centrales que hoy usan diésel y se reconviertan a usar gas natural en la región”.

En lo que toca a Ñuble, hay algunas centrales térmicas de Arauco que utilizan diésel y que podrían verse favorecidas por el gas natural, que llegaría a la zona a precios más competitivos.

En ese sentido, el director ejecutivo de Biobiogenera, Juan José Gana, expuso que “efectivamente, la disponibilidad de gas natural puede ser un incentivo para el desarrollo de otras industrias, pero pueden ser compatibles con la agricultura, como la agroindustria, ejemplo de ello es la planta de Orafti, que se instaló en Pemuco por la disponibilidad de gas natural”.

Ciertamente, el desarrollo de centrales termoeléctricas a gas natural es vista con buenos ojos por la autoridad. Así lo ha planteado el propio ministro de Energía, Máximo Pacheco, quien también es un fuerte impulsor de las energías renovables no convecionales, lo que ha sido plasmado en la Estrategia Nacional de Energía definida por la actual administración.

“Desde el despegue de las energías renovables no convencionales, las termoeléctricas han venido a constituirse a una especie de respaldo, cuando las ERNC, por su naturaleza, no están disponibles. Esto ha traído cambios tecnológicos y una mayor flexibilidad de estas plantas para responder a estos desafíos. Y en el futuro, se espera aún mayor flexibilidad, con la utilización de biomasa y de la energía residual para otros fines”, puntualizó la seremi de ramo, Carola Venegas.

Biomasa
Otra de las fuentes energéticas con gran proyección en la zona es la biomasa, tanto agrícola como forestal. De hecho, la mayoría de las centrales térmicas que hoy existen en Ñuble utilizan biomasa forestal. Son los casos de las centrales de la empresa Arauco en sus complejos de Nueva Aldea y Cholguán, así como la central de la planta Orafti en Pemuco y la central de Forestal León en Coelemu.

A éstas se suman la futura central Newenkutral, de la firma chilena Agrienergía, que proyecta abastacerse de biomasa agrícola, aprovechando los residuos de este rubro, como la paja, cuyo estudio de impacto ambiental ya fue aprobado.

Debido a la gran concentración de materia prima en Ñuble para la operación de este tipo de centrales, es que existe coincidencia entre expertos, inversionistas y autoridades, en que el potencial de la zona para el desarrollo de esta energía es enorme, a lo que se suma que por tratarse de una ERNC cuenta con el respaldo del Estado.

Carola Venegas destacó la contribución de la biomasa en la matriz energética regional: “La región tiene el protagonismo del desarrollo energético a partir de la biomasa en Chile, en diversas comunas y de diferentes tamaños”. Explicó que hay pequeñas plantas, desde 3 MW a los grandes complejos forestales que hace años empezaron a incorporar la generación a partir de biomasa para su autoconsumo y luego también a vender al SIC”.

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