La historia de las víctimas del exgeneral Jeldres en Chillán

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-08-12

Tras conocerse que el ministro Carlos Aldana, de la Corte de Apelaciones de Concepción, procesó y acusó al exgeneral de Carabineros Patricio Jeldres por dos homicidios y cuatro secuestros calificados ocurridos en 1973 en la comuna de Chillán, tras el Golpe de Estado, las agrupaciones de Detenidos Desaparecidos de Chillán reaccionaron satisfechos.

Rosario Peña, una de las integrantes, dijo que “al fin pusieron a un ser humano a investigar estas causas, eso era lo que necesitábamos una persona con sentido humano. ¿Cómo piensan que veían desde el extranjero que estos crímenes se investigaran, pero que no llegaran a nada? Con este ministro todo eso se terminó”.

En la agrupación se preparan para viajar este lunes a Santiago con el fin de presenciar los alegatos en el Tribunal Constitucional por el recurso de inaplicabilidad que presentó la defensa de Jeldres.

“Queremos ir y escuchar lo que tienen que decir, pero todo esto que ha estado pasando ahora, con casos que han sido emblemáticos para nosotros, confiamos en que por fin se esté haciendo real justicia”, completó la dirigente.

El único acusado vivo
La muerte del menor de edad Gabriel Cortez Luna, la del relojero Patricio Weitzel Pérez; y los secuestros de Arturo Prat Martí, José Retamal Velásquez, el dirigente de la CUT Chillán, Robinson Enrique Ramírez del Prado y la del zapatero Leopoldo López Rivas, tienen como común denominador el haber comenzado con un allanamiento ilegal perpetrado por patrullas de Carabineros dirigidas por el entonces teniente Patricio Jeldres.

Curiosamente, y conforme a lo que se desprende de las acusaciones realizadas por el ministro Aldana, la totalidad de los funcionarios que participaron en esas detenciones están fallecidos a la actualidad.

La investigación acredita que éstos eran Herminio Fernández Mercado, Juan Francisco Opazo Guerrero, Marquez Riquelme y Rodolfo Riquelme Echeverría en el caso de la desaparición de Ramírez del Prado y de López Rivas.

Este mismo escuadrón, más otro carabinero, Pedro Loyola Osorio (también fallecido) fueron los autores del secuestro del estudiante Cortez Luna.

El único participante que sigue vivo es, en consecuencia, Jeldres, quien también presentó un recurso de protección en la Corte de Apelaciones, apuntando al riesgo que corría al permitir que los familiares de los detenidos desaparecidos lo insultaran durante los procesos de reconstitución de escena que se realizaron entre mayo y junio en Ñuble.

Recurso fue rechazado por el Tribunal de Alzada chillanejo.

La historia de cada caso
Respecto a la muerte del estudiante Gabriel Cortez León, la investigación arrojó que carabineros llegó hasta su casa ubicada en Pabellones Manuel Rodríguez 107, el 18 de septiembre de 1973, sin orden judicial y registrando violentamente el domicilio en busca de su hermano mayor Jorge Cortez Luna.

Como no lo encontaron, se llevaron a Gabriel y a su hermano Pedro, a quien soltaron al día siguiente. Gabriel, en tanto fue encontrado muerto con un proyectil en la cabeza en una fosa común en el cementerio local, el 20 de septiembre.

Testigos aseguran que el menor fue ultimado tras ser torturado en el paso nivel de calle Maipón.

Respecto a Arturo Prat Martí y José Retamal Velásquez, y del homicidio de Patricio Lautaro Weitzel Pérez, la acusación acredita que a las 22:00 horas el 1 de octubre de 1973 fueron detenidos, y trasladados hasta la Segunda Comisaría de Carabineros de Chillán, donde fueron torturados.

El cuerpo de Weitzel fue hallado porque una persona quien portaba su reloj aseguró haberlo hallado en el Puente El Ala, lugar donde lo habían enterrado.

Finalmente,  figura el secuestro calificado de Robinson Enrique Ramírez del Prado y Leopoldo López Rivas, el 25 y 26 de septiembre de 1973, respectivamente.

Ramírez, presidente local de la CUT fue secuestrado en presencia de su jefe (Juan León Bernier) y compañeros de labores en la Curtiembre “El Cóndor”, ubicada en Avenida Collín. 

López fue sacado de su taller de zapatería ubicado en Brasil con Libertad en presencia de su ayudante (Vicente Vidal Méndez) y llevado a la Segunda Comisaría.

Testigos dicen que los sacaron de la unidad en muy mal estado por las torturas a las que se les sometió. No se les volvió a ver.

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