Murales de Siqueiros buscan ahora su reconocimiento internacional

Por: Carolina Marcos 09:55 PM 2016-04-09

En México intentan resguardar con esa condición un mural que Siqueiros pintó luego de su obra Chillán

Desde la municipalidad local se realizan acciones para cautelar, también, a la Escuela México

Los murales que David Alfaro Siqueiros pintó en la Escuela México deben ser para Chillán uno de los bienes artísticos más preciados en la actualidad. No solo por el virtuosismo del pintor azteca, sino también por el contexto en que fueron creados. Alfaro Siqueiros llegó a Chillán en una época política complicada para sus aspiraciones, y la ciudad (destruida dos años antes por el terremoto más devastador de la historia) le sirvió como refugio y fuente inspiradora. 

La vida de la obra de arte, única en su estilo, no ha sido fácil, puesto que ha debido lidiar con nuevos movimientos telúricos, además de la humedad y resequedad de un clima tan adverso como el de la zona. No obstante la preocupación, tanto de chilenos como mexicanos, ha permitido su restauración en tres oportunidades, otorgándole la fama internacional que cada año trae a la ciudad a eruditos sedientos por ver la extraña conjunción de la pintura que se mueve junto al espectador en la biblioteca del recinto. 

Mientras los murales esperan que el Consejo de Monumentos entregue el documento final que permitirá realizar obras de mantención y preservación, hay voces que se alzan para solicitar la unión en pos de conseguir la declaratoria de la obra como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. 

La idea no es antojadiza. Una de esas voces es la del arquitecto chillanejo Claudio Martínez, quien hace ya varios años, fue el encargado de hacer la carpeta con los antecedentes que permitieron que el mural fuera declarado Monumento Nacional. La idea del profesional se basa en los esfuerzos que realiza México en la actualidad para que se declare Patrimonio de la Humanidad el mural “La marcha de la humanidad”, que se encuentra alojado en el Polyforum Cultural Siqueiros. El trámite está en plena ejecución y sus impulsores desean velar por la obra del recinto, que por estos días libra una batalla entre propietarios privados y la sociedad civil a raíz de un proyecto inmobiliario. 

Claudio Martínez explica que la apuesta debería ir por conseguir la declaratoria de toda la escuela en su conjunto. “La Escuela México cumple con el perfil. Soy ex alumno de la escuela y sé que el establecimiento reúne dos condiciones de carácter universal. La primera de ellas es que su construcción fue financiada por el pueblo mexicano a través de una colecta. La segunda razón es que contiene el mural”, explica. 

“Éste representa lo mejor de la obra que realizó el muralista mexicano. Estudiosos así lo afirman, pues la pintura mural de Siqueiros experimentó en Chillán un salto cualitativo, que transita desde una expresión cercana a lo figurativo hacia una exuberante expresión de barroco americano, con una fuerza inusitada no solamente en su expresión temática, sino en la técnica utilizada. Ya de regreso en México, Siqueiros pinta el mural ‘La marcha de la humanidad’, utilizando para ello la técnica que empieza a desarrollar en Chillán, en acrílico, con la incorporación de elementos en relieve que le dan gran fuerza y expresión a su pintura. Esos murales, pintados en 1967, se encuentran hoy en proceso de ser declarado Patrimonio de la Humanidad”, aclara. 

Los pasos
El encargado de la Unidad de Patrimonio, Erwin Brevis, coincide en la idea de Martínez, pero aclara que la lucha debe ser de carácter nacional. “Desde la Unidad de Patrimonio hemos trabajado el tema. Hoy solo los murales están protegidos y no la edificación que los contiene. Esa es una deuda que queremos saldar a través del Plan Regulador, mediante la denominación de patrimonio de conservación. Nosotros hemos determinado una serie de valores de la edificación, porque fue uno de los primeros establecimientos educacionales que se construyeron a raíz del terremoto y gracias al apoyo de México, sin contar con los murales”, precisa. 

“Alcanzar el reconocimiento mundial es un trabajo que tienen importancia a nivel internacional. Tenemos muchos patrimonios de relevancia nacional, pero éste se escapa a esa norma. Esto es una materia que hay que analizar. Lo primero es establecer los procesos de conservación, como país hemos recibido mucho apoyo de México y hay que responder a ese apoyo con un trabajo interno, que estamos desarrollando para cumplir con el término del proceso de restauración. Esto debe ser un tema de país, ese es el ribete que tiene”, afirmó. 

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