Desde las alturas

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-08-08
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

La Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) realizó un conversatorio sobre la necesidad de liberar las limitaciones de altura de las edificaciones actuales, lo que supuestamente impide la densificación del cuadrante histórico. Al respecto hay que señalar que las ciudades son estructuras urbanas y arquitectónicas de alta complejidad, donde viven personas que se relacionan con estas estructuras, desde el nivel del suelo, ya sea como peatones o en algún medio de movilidad privado o público. Por consecuencia la mirada y percepción que tienen las personas de la ciudad, no es desde un drone o desde un helicóptero o mirador. Es desde el nivel de nuestra vista. 1.60 aproximadamente es el punto de vista de las personas, es lo que se denomina escala humana, asociada al concepto de ciudad amable. 

Según han expuesto personeros de la CCHC, los precios de los terrenos asociados a las limitaciones de altura hacen inviable el negocio inmobiliario. La necesidad de densificación de la ciudad con las ventajas que ello implica sirve de apoyo técnico a esta posición. 

La realidad de Chillán es que cuenta con una gran cantidad de sitios eriazos, destinados muchos de ellos a estacionamientos. Esto nos indica efectivamente que hay un desincentivo a la inversión inmobiliaria y probablemente está siendo más rentable tener un terreno sin construir y destinarlo al negocio de playas de estacionamientos. Esto, provocado por el explosivo aumento del parque automotriz. Probablemente ahí está parte importante de la raíz del problema. 

Cómo evitar que este fenómeno se siga expandiendo. Se requiere crear los instrumentos que desincentiven la existencia de playas de estacionamientos (en muchas ciudades simplemente se han prohibido) y por otra parte, incentivar la construcción de edificios de estacionamientos, tender a despejar las calles de estacionamientos de superficie, para agilizar el flujo vehicular. De este modo, la sobrevaloración de los terrenos debería tender a ajustarse a la realidad de la relación costo-terreno con el valor de venta de los departamentos. Si en la gran cantidad de sitios eriazos se empezaran a construir viviendas, aun con las restricciones actuales, la densificación de la ciudad se produciría de manera natural, sin la necesidad de construir edificaciones en altura, morfologías que tienen pocas referencias en ciudades medianas, como es la conurbación Chillán y Chillán Viejo. 

Chillán, por otra parte, tiene una trama urbana que data de 1835, con valores urbanos relevantes, a la que se agregó después del terremoto de 1939 edificaciones de gran valor patrimonial, lo que junto a sus atributos históricos, son elementos identitarios que un Plan Regulador necesariamente debe preservar y proteger. 

Hoy está abierta la discusión, las respuestas que se entreguen serán consecuencia de las preguntas que nos realicemos previamente. ¿Qué ciudad queremos? ¿Qué queremos preservar? En el contexto de las respuestas de estas preguntas podremos decidir y ojalá  de manera consensuada, dónde densificar en altura, dónde mantener alturas medias o dónde combinar ambas opciones y dónde mantendremos alturas a escala humana. 

Comentarios