Discusión sobre la despenalización del aborto

Por: Carmen Pérez Riquelme 2017-08-07
Carmen Pérez Riquelme
Docente Escuela de Administración y Negocios

Docente Escuela de Administración y Negocios

Profesora de Inglés PUC

Mg. En Educación Basada en Competencias

U de Concepción, Campus Chillán

La polémica sobre la despenalización del aborto en tres causales me deja la impresión que muchos de nuestros políticos, autoridades religiosas y compatriotas, exhiben un gran desprecio por el género femenino. Lo anterior, porque no me queda claro si fue necesario tanto debate sobre las súper aludidas tres causales. Se debió determinar con un nivel de detalle casi grotesco los distintos tipos de violaciones, edad y circunstancias en las que una mujer podría considerarse legalmente víctima de un asalto sexual. Inclusive, hubo intervenciones, desafortunadamente célebres, como la del senador Espina y su apelativo de “violación normal”. 

Lo incuestionable, según mi opinión, es que ninguna mujer debe estar obligada a dar a luz al hijo de su agresor y debe existir un marco legal que lo ampare, sin mayor cuestionamiento. 

Por otra parte, el hecho que se haya tenido que discutir la causal de aborto terapéutico, por inviabilidad fetal o riesgo vital de la madre, es medieval y también una maldad disfrazada de moralidad. 

La ciencia médica avanza a pasos agigantados para salvar vidas, pero cuando se trata de dirimir sobre la salud mental y física de una mujer que se enfrenta a una situación tan dolorosa como tener un hijo enfermo, no se aplica la lógica. Es como si la vida de la mujer estuviera validada por su capacidad de dar a luz, es decir una especie principalmente destinada a la reproducción. 

El aborto inducido o voluntario es legal en Rusia, Canadá, Estados Unidos, China, India y Cuba y en la mayoría de los países de Europa. Esto ha tenido un efecto positivo en la disminución de las tasas de mortalidad materna. Legalizar el aborto, incluso el voluntario, puede acarrear más beneficios que problemas.

Toda vez que, así como es inherente al género femenino poder dar a luz un hijo, es instintivo quererlos incondicionalmente y protegerlos toda la vida. Por lo tanto, la probabilidad de que al legalizar el aborto en un país se produzca una suerte de desborde en el número de procedimientos, es muy poco probable. La prueba está en que los países que lo han legalizado no han reportado un aumento significativo de la práctica. Por otra parte, la penalización de éste no termina con el mal. El número de abortos inducidos en el mundo anualmente es de aproximadamente 46 millones, 26 millones se realizan en países donde el aborto es legal y los restantes 20 millones se practican ilegalmente. 

Por esta razón es que en otros países han legislado para otorgar el derecho a las personas de decidir libremente sobre el tema, siguiendo sus principios éticos y religiosos, los que no se adquieren por decreto, en ninguna parte del mundo. 

Nuestros gobiernos cimientan sus programas políticos en conceptos como la equidad, la igualdad de oportunidades y la inclusión. Pero lo cierto es que Chile exhibe una alta tasa de femicidios y  discute, en el siglo XXI,  causales médicas para despenalizar el aborto; lo cual claramente indica que hay un sesgo negativo hacia el género femenino. 

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