Molestia local por falta de espacios para la música

Por: Carla Aliaga 07:50 PM 2017-08-07

Luego que el Concejo Municipal de Chillán decidiera no prorrogar las patentes de los pubs Decibel y Matahari, los que cerraron sus puertas el 31 de julio, se generaron reacciones a favor y en contra de la medida. Entre los argumentos que afloraron con fuerza, se encuentra el de la pérdida de espacios culturales para los músicos emergentes de la zona, que acostumbraban tocar en esos espacios.

“Nosotros solo tenemos cuatro partes, y de esos, solo dos son de ruidos molestos. Solo tuvimos problemas con un vecino en particular y él hizo una campaña en contra de nosotros. Juntó firmas y mintió diciendo que le habíamos dañado su casa. Eso es falso, no hay nada en fiscalía”, fueron parte de los descargos que emitió Jaime Ayala, productor general del pub Matahari, local que alcanzó a estar abierto durante un año y tres meses.

Ayala sostuvo que dentro de su política de funcionamiento no estaba el poner música fuerte, ni menos bailable, pero sí el de incluir a artistas y bandas promesas para que compartieran su trabajo en el lugar. “Nosotros teníamos música en vivo cuatro veces por semana, habitualmente eran tres músicos locales y uno de afuera. Ellos eran los más agradecidos con que se les brindara el espacio para mostrar su trabajo. Aquí en Chillán no había algo igual. Los tratábamos bien, les pagábamos y los atendíamos como corresponde”, aclara el ex productor del recinto nocturno, ubicado en calle Constitución 860.

En esta línea, el Sindicato del Rock de Chillán, se manifestó a través de un comunicado en el que expresaron que “la realidad cultural de Chillán hoy es otra, muy diferente a lo que se vende con bombos y platillos. Existe una vasta escena musical carente de espacios dedicados a la expresión artística, en especial la música”.

“En Chillán no hay espacios”

Jonathan Flores, dueño del Pub Decibel de Chillán sostuvo que muchos de los DJ que llegaban hasta su local se quedarán sin espacio para probar su talento.

“A ellos no siempre les dan la oportunidad en las discotheques de mostrar lo que están aprendiendo. La mayoría son universitarios que ayudan a pagar sus estudios y el otro porcentaje es el que lleva el sustento para la casa”, sostuvo Flores, quien relata esta realidad desde su mirada como locatario, pero también desde su experiencia como “pinchadiscos”, pues él comenzó trabajando en este rubro. “Lamentablemente en Chillán no hay espacios para estos músicos y además que se  vayan rotando”, agregó

En redes sociales continúa una fuerte campaña por recuperar estos espacios, que permiten a muchos músicos emergentes demostrar su trabajo.
 

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