Seis nuevas notarías desatan carrera por postular en Ñuble

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 11:30 PM 2017-08-05

El reciente anuncio hecho por el Ministerio de Justicia, respecto a la creación de 107 nuevas notarías en el país, generó expectativas que no escapan prácticamente a ningún abogado de Chile, ni de Ñuble. 

El oficio, tan criticado por aquellos profesionales que argumentan que no se estudia leyes para terminar firmando papeles, o por quienes lo tildan de ser una función anacrónica y suplantable por la tecnología, representa, sin embargo, un verdadero botín en lo económico, ya que los ingresos de cualquier notario de una ciudad mediana, como Chillán, se acercan a los $15 millones, descontando costos en personal, equipamiento y arriendo de local, lo que supera con largueza al sueldo de jueces, fiscales, defensores, ministros de la Corte de Apelaciones y al de la enorme mayoría de abogados particulares.

Una muestra de lo anterior es la denuncia que hizo la jueza Anita Vallette, del Juzgado de Garantía de Iquique, en contra del diputado Fulvio Rossi, a quien acusó de haberle ofrecido una notaría a cambio de cerrar la investigación que se lleva en su contra por un supuesto inicio de campaña anticipada.

En Chillán, el interés de los abogados de la plaza en postular a uno de los cupos no se disimula tampoco. Pese a que son pocas las voces que accedieron a hablar a grabadora encendida con LA DISCUSIÓN, la mayoría de ellos sí admitieron querer postular a una de las seis plazas que se abrirán en Ñuble, en las comunas de Pinto, Quillón, Chillán Viejo, Coihueco y dos en Chillán, incluyendo fiscales, defensores y particulares del área penal, civil y laboral.

Es más, el tema para los mismos notarios locales es incómodo, al punto que algunos rechazaron una entrevista pidiendo que “ojalá ni diga que vino, se lo agradecería”.
En la ciudad, se anticipa,  “correrá sangre, realmente te digo que va  haber guerra”, precisa la abogada Carolina Poncell, quien fue notario suplente en una de las cuatro notarías actualmente operativas en Chillán.

“Todos quieren ser notarios”

La abogada va adelante con una valentía inusitada para un gremio derechamente temeroso de la Corte de Apelaciones (órgano que debe proponer los nombres de los futuros notarios) y agrega que “todos quieren ser notarios por la plata, no le creo a nadie que diga que es por vocación. Es un trabajo que aparte de ser muy aburrido, no exige mayores competencias, salvo el ser abogado, pero tampoco es que se apliquen mucho los conocimientos jurídicos, en el fondo lo delicado es la responsabilidad de ser ministros de fe en contratos y otros documentos”.

Uno de los puntos más aclaratorios para anticiparse a las próximas nominaciones es que a su juicio, “es imposible que para las próximas notarías de Chillán nombren a un abogado chillanejo, a menos que este sea el actual notario de una comuna chica, ya que se trata de una carrera, la mayoría empieza en una comuna pequeña”.

Tal es el caso del notario Francisco Yaber -por ejemplo- que fue notario de una comuna más pequeña antes de llegar a la ciudad, o el del actual notario de Antofagasta, el chillanejo Tomás Jarpa, hijo del diputado Carlos Abel Jarpa,  quien comenzó en una notaría rural, “en la que algunos días ni siquiera entraba gente. Esos notarios pueden ganar 300 mil pesos mensuales, pero entienden que serán notarías trampolines, por eso es que las de Pinto o Coihueco se las van a pelear”, asegura el abogado Giovanni Gotelli, quien también las ofició de notario suplente.

Curiosamente, ni Gotelli ni Poncell aseguran tener interés en ser notarios. “Si eres notario ya no puedes ser abogado. Pierdes el derecho a litigar, pero claro, se trata de un trabajo vitalicio”.

Nepotismo y anacronismo

Amparándose en un estudio que demostró que tres de cada cuatro notarías tienen vinculaciones sanguíneas, el Parlamento ha enviado cuatro proyectos para terminar con el nepotismo en el rubro, lo mismo para los conservadores de bienes raíces, oficio que para una comuna como Chillán asegura ingresos cercanos a los $100 millones al mes, de acuerdo a información entregada por profesionales locales.

Ninguno de los proyectos de ley prosperó, ni tampoco los intentos porque el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) pudiera fiscalizarlos, entre otras cosas, por los altos aranceles que cobran.

El senador del PPD por Ñuble, Felipe Harboe, espera que al menos lo de los aranceles se regule con la llegada de nuevas notarías. “Es como la ley del mercado, si llegan dos notarías más a Chillán, ellos buscarán competir con las que ya hay, y una manera de lograr eso es bajando los aranceles”, expone el parlamentario.

En cuanto a lo de los apellidos que se repiten en las notarías, el argumento es que “generalmente los hijos abogados de los notarios ya han trabajado con ellos por lo que conocen el oficio y, lógicamente, están más preparados”.

¿Deben existir?

Acá es donde surge el cuestionamiento más duro. “Las notarías no tienen para qué existir”, plantea Gotelli.

El abogado explica que “para empezar, ellos firman documentos que ni redactan ni leen. Además, con las nuevas tecnologías que han incorporado avances como la firma electrónica, cada vez son menos necesarios los ministros de fe”.

Harboe defiende al gremio, enumerando una serie de funciones en la que los ministros resultan imprescindibles, como el apersonarse en lugares para dar cuenta de algún hecho, sin embargo reconoce que “tal vez más adelante y con lo de la tecnología puede que se evalúe la necesidad de su funcionamiento”.

Comentarios