[Editorial] Plan de aguas lluvia

Por: Fotografía: Fernando Villa 03:35 PM 2017-07-31

Este fin de semana, las autoridades del MOP visitaron los trabajos de construcción del colector de aguas lluvia de avenida Brasil, que corresponde a la primera etapa del Plan maestro de aguas lluvia de Chillán, y cuyas faenas exhiben un avance de 11%.

Según el MOP, la ejecución del llamado plan maestro se realizará en cuatro etapas que totalizan 32,7 kilómetros de colectores, canales y esteros, que tienen como objetivo poner fin a las inundaciones que se registran en algunos sectores en periodos de intensas lluvias. La primera etapa, cuya construcción comenzó en marzo pasado y se prevé que concluya en febrero de 2019, corresponde a 4,6 kilómetros que representan una inversión de 8.749 millones de pesos.

La ejecución del plan maestro completo representaría una inversión total estimada en $30 mil millones, sin embargo, desde el MOP aseguran que dicha estiimación está basada en el estudio de factibilidad y diseño del proyecto de mejoramiento del sistema canal de la Luz, realizado en 2008, por lo que una actualización de los costos podría arrojar una cifra cercana a los $50 mil millones.

Para la ejecución de las siguientes etapas, desde el MOP aseguran que los recursos estarían asegurados -al menos, los $30 mil millones-, de hecho, se prevé que en el segundo semestre del próximo año se llame a licitación para la construcción de la segunda etapa, que corresponde al colector de avenida Sepúlveda Bustos, y cuyas obras debieran partir en 2019. El propio ministro Alberto Undurraga afirmó que en el presupuesto de 2018 se considerarán los recursos para la ejecución de la segunda etapa.

Ciertamente, después de muchos años de espera (hace 20 años se promulgó la ley que obliga al Estado a regular el sistema de evacuación y drenaje de aguas lluvia), la ejecución de estas obras es un avance significativo para la futura capital regional, que contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, sin embargo, es evidentemente insuficiente si se considera el acelerado proceso de crecimiento de la ciudad.

En 2002, cuando se concluyó el plan maestro, la ciudad era distinta, y vastas zonas que hoy exhiben un acelerado desarrollo inmobiliario no eran más que áreas de extensión urbana. Han pasado 15 años y en dicho periodo se han producido desbordes de esteros y canales. Y es que a medida que crece la ciudad, menores son los terrenos disponibles para drenaje, forzando el escurrimiento gravitacional hacia los cauces más cercanos.

El documento “Estudio de Riesgos”, complemento del plan regulador comunal de Chillán, asegura que las zonas de extensión urbana, planas y bajas, donde las napas freáticas se ubican a escasa profundidad y los suelos rápidamente se saturan, están en riesgo, particularmente al poniente y surponiente.

Lamentablemente, a la luz de la edificación autorizada en los últimos años por el municipio, no es difícil anticipar que muchos nuevos barrios podrían sufrir inundaciones, particularmente en eventos de intensas precipitaciones, fenómenos que se hacen cada vez más frecuentes.

Es necesario, entonces, que como complemento a la ejecución del plan maestro, exista una planificación adecuada del crecimiento urbano respecto de un aspecto tan relevante como el riesgo de inundación, donde tanto el municipio como las empresas constructoras deben cumplir un rol clave.

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