Economía asociada

Por: 08:35 AM 2017-07-20

Los beneficios de los modelos económicos asociativos son conocidos ampliamente, sin embargo, pese a toda la evidencia, académica y empírica, existe un natural rechazo a la asociatividad en la cultura empresarial local, marcada por una fuerte desconfianza. 

Una acentuada individualidad que para muchos sigue siendo una virtud, pero que hoy es todo lo contrario a lo que necesitan los empresarios y emprendedores de la nueva Región de Ñuble. 

La fuerte concentración de los mercados y el desafío de la internacionalización del sector agroalimentario debería llevar a entender que la asociatividad constituye para nosotros un desafío urgente; un imperativo para pequeñas y medianas empresas que quieren tener oportunidades en mercados cada vez más competitivos. 

Es por ello que no son pocas las instituciones del Estado que promueven la asociatividad entre los micro, pequeños y medianos empresarios. El Indap, la Corfo e incluso ProChile, están trabajando en fomentar este modelo. 

Precisamente estos organismos estuvieron detrás del reciente seminario internacional de cooperativas que se realizó la semana pasada en Chillán y donde el director regional de ProChile, Renato Segura, planteó inequívocamente que “Ñuble Región tiene un gran espacio para crecer en asociativismo y cooperativismo como modelo de defensa de la economía familiar campesina, y en esta zona habrá, sin dudas, un movimiento sin precedentes. Ñuble va a romper el paradigma de que el capital social es precario y permitirá que florezca ese capital social”, terminó diciendo el economista y profesor universitario, también columnista de La Discusión.

La visión que entregó Segura no es ingenua, sino optimista, motivadora, pero también realista. Sabe que las debilidades son muchas y entre ellas la atomización del sector agrícola es una de estatura mayúscula. Por lo mismo, sugiere que el modelo cooperativo prácticamente es el único camino viable para crecer e insertarse en los mercados nacional e internacional. 

Ciertamente, se continuará requiriendo el apoyo estatal y la asesoría de expertos para construir un tejido productivo que permita desarrollar productos de alta calidad, homogéneos, con infraestructura adecuada y con tecnología, entre otros elementos. 

Es tiempo de revalorizar el cooperativismo como una valiosa herramienta de desarrollo y mejoramiento social. En este particular capítulo de la historia de Ñuble, el aporte de estas formas organizacionales que se salen del modelo neoliberal puede ser de inestimable valor para generar capital social y también producir riqueza y bienestar.

La asociatividad y el cooperativismo no son la solución a todos nuestros problemas, pero son alternativas de organización económica con gran potencial en Ñuble, que pueden dibujar un futuro distinto para la nueva Región.

Comentarios