Empresas tóxicas

Por: Marcelo Oliva Abusleme 2017-07-17
Marcelo Oliva Abusleme
html head title/title /head body pEscuela de Administración y Negocios, Universidad de Concepción/p /body /html

Es probable que al leer este artículo se sienta identificado. Hoy hablaremos de las empresas tóxicas, aquellas organizaciones que hacen “esfuerzos” por hacer de nuestra vida laboral un desastre. Cuántas veces hemos escuchado “esta pega no es para mí”, “no soporto a mi jefe”, etc. Lamentablemente estos comentarios suelen ser cada vez más habituales. Pero, ¿cómo nos damos cuenta que estamos inmersos en una cultura organizacional tóxica? 

Básicamente cuando sentimos y vemos que las prácticas de la organización, actitudes y acciones de los directivos y/o colegas son emocionalmente insensibles, cuando las comunicaciones son pobres, las relaciones interpersonales conflictivas, cuando hay ausencia de información sobre el rendimiento y cuando existe falta de identidad. Aquellas situaciones son especialmente destructivas y perjudiciales a los miembros del equipo, ya que provocan efectos nocivos en la salud física y psicológica.

Profundicemos brevemente en los factores causantes: líderes tóxicos, trabajadores o colegas tóxicos, procesos y dinámicas tóxicas. Vamos por el primer factor: líderes o jefaturas tóxicas. Estos pueden ser de distinto perfil, a decir; líderes arrogantes, controladores, insensibles, incompetentes, inseguros. ¿Cómo detectarlos o reconocerlos?  En ocasiones son propensos a exponer su propias necesidades por sobre las metas de la empresa, desacreditan a sus colaboradores, hacen que los demás se sientan inferiores, asignan tareas muy por debajo o muy por sobre las capacidades de sus empleados, critican las ideas o la vida privada, evalúan el trabajo de manera parcial o controlan de manera estricta el horario. ¿Te suena familiar algo así?

El segundo factor que incide son los trabajadores y/o colegas tóxicos; ellos o ellas suelen tener los siguientes tipos de comportamiento: generan intencionalmente conflictos, actúan fraudulentamente (mentir, robar), se muestran negligentes a la hora de ejecutar las funciones, no participan de reuniones, actividades y/o capacitaciones con el mensaje de “no me pagan por eso” y pueden llegar a hostigar física o psicológicamente a compañeros de trabajo para no permitir el desarrollo profesional de los demás.

¿Conocen a alguien así?

El tercer ingrediente de esta tóxica receta son los procesos y dinámicas organizativas: por ejemplo, cuando se intentan frenar los conflictos con procedimientos amedrentadores (los conflictos son necesarios y hacen crecer a una organización si son bien gestionados), cuando las relaciones internas se basan en la sumisión, cuando hay gran cantidad de reglas, cuando en la selección de personal existe el amiguismo, cuando no hay prácticas anti estrés ni anti acoso laboral, cuando la evaluación de desempeño se basa en criterios poco objetivos y principalmente cuando no se fomenta que el personal se haga cargo, rinda cuentas o se responsabilice de la propia gestión (accountability).

Sugerencia final: si usted no siente que trabaja en un equipo con sentido de pertenencia, donde le reconocen poco o donde no hay interés por la mejora continua, usted está inmerso(a) en una empresa tóxica. Aléjese y busque alternativas, hay organizaciones felices en nuestra ciudad, más de las que usted cree.

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