[Editorial] Crueldad con animales

Por: 10:35 AM 2017-07-15

Esta semana a través de las distintas plataformas de La Discusión, se han conocido videos, imágenes e historias de extrema crueldad contra animales, como un caballo desmayado de cansancio que era arrastrado por la calle en Parque Lantaño, un gato al que le amputaron sus patas delanteras y tres perros que fueron atados  a la línea férrea y atropellados por un tren. 

La conmoción que tales casos han generado en las redes sociales es análoga a su gravedad e indignación provocada en los todos quienes han accedido a tales contenidos. Dos y medio millones de visitas fue el impresionante resultado del video que publicamos sobre el maltrato a un potrillo en el sector poniente de Chillán.     

Todo esto ocurre justo cuando se cumplen dos meses de la entrada en vigencia de la ley sobre tenencia responsable de animales, más conocida como “Ley Cholito”. La normativa, que supera latamente lo que había en la materia, establece penas de presidio de 61 días a 3 años y un día, y multas desde $464.610 hasta $1.393.830 por daños contra un animal o mascota, como por ejemplo el abandono. Además, por daño grave o muerte, la norma contempla penas de presidio de 541 días a 3 años y un día, y multas de $464.610 hasta $1.393.830. En ambos casos la persona corre el riesgo de quedar inhabilitado de forma perpetua para la tenencia de animales.

Desafortunadamente, las brutales acciones conocidas esta semana nos revelan que la nueva ley está lejos de ser respetada y deja en el aire reflexiones que incluso trascienden el asunto del que trata la norma, entendiendo que los avances que haga una sociedad en la tarea de garantizar el bienestar de los animales son indicadores de otros progresos igualmente deseables.

Que quede claro: estas conductas violentas deben ser vistas como inaceptables, y bienvenidos son los esfuerzos para que sean cosa del pasado. Pero se trata de un objetivo para el cual no es suficiente un cuerpo reglamentario y su eventual aplicación. Como ocurre en tantos otros terrenos, es grande el riesgo de descargar en el texto de una ley responsabilidades que son competencia de la sociedad y las instituciones. 

En efecto, estos casos ponen de manifiesto que hay mucho por hacer en cuanto a la aplicación de dicha ley y, no menos importante, en el trabajo pedagógico para que la represión no sea el único esfuerzo que haga el Estado para que los ciudadanos entiendan que los animales merecen un trato digno.

Es indudable que una parte mínima del trayecto se ha recorrido. Ya existe una ley, necesaria, sin duda, pero todavía resta mucho por hacer. De la mano con sanciones ejemplarizantes, tiene que haber un esfuerzo constante, tanto de las instituciones como de la sociedad civil. 

La buena noticia es que la sensibilidad expresada por la ciudadanía a través de la interacción con las informaciones publicadas por La Discusión muestran con claridad que una amplia mayoría de los chillanejos está dispuesta a denunciar y prevenir la violencia hacia los animales, asumen que ello es un acto de humanidad en sí mismo y entiende que si realmente queremos erradicar la violencia de nuestra sociedad, una parte de nuestra lucha consiste también en erradicar el maltrato a otros seres vivos.

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