Unidad regional

Por: 10:40 AM 2017-07-14

Los llamados a la unidad y al trabajo conjunto, pero sobre todo a nivelar la cancha entre las diferentes comunas, fueron conceptos reiterados anoche en el acto realizado en Chillán para celebrar la creación de la Región de Ñuble y son indicativos de una positiva visión de las diferentes autoridades de la zona para continuar consolidando este proceso que ahora ya no depende de la capacidad de nuestros parlamentarios, sino de los diferentes actores de la comunidad local.  

Hay un convencimiento de que este enorme paso que hemos dado es la oportunidad para minimizar el desequilibrio que existe al interior de nuestro territorio, pero también que aquello no ocurrirá si no cambia la mirada y por extensión, los modelos de gestión de las políticas públicas locales. 

Esto es muy importante, porque no basta con que se haya creado la Región para terminar con las inequidades que dieron origen a esta demanda independentista. La clave, a no dudarlo, es cómo en su puesta en práctica, en su bajada a terreno concreto, se sustituye el enfoque tradicional del desarrollo centralizado y vertical por un enfoque sistémico y territorial, que implica entender que el desarrollo humano y productivo no se produce en el vacío, sino que en un espacio territorial. 

Lo anterior significa pensar y construir el desarrollo y organizar la oferta pública desde las aspiraciones, oportunidades y capacidades diferenciadas de las comunidades locales. Asimismo, significa integrar y articular los diferentes servicios, recursos e instrumentos públicos, con enfoque territorial, entre los niveles comunal y regional del desarrollo. 

Es mejor partir de un reconocimiento radical: hay reales diferencias entre las 21 comunas y ninguna se iguala a la otra. Como contrapartida, la única base igualitaria formal y material de un nuevo trato regional es que todos los ñublensinos deben tener las mismas oportunidades de desarrollo. 

En consecuencia, si cambiáramos los términos del debate podríamos construir una región distinta y, sin duda, mejor. El camino entonces es la innovación institucional y dejar atrás la uniformidad malentendida que solo ha acentuado la brecha entre las capitales regionales y las provincias y comunas. 

La Región de Ñuble debe contribuir a un proceso de descentralización interno, donde las comunas irán adquiriendo mayor autonomía, pero también más responsabilidades, no obstante, debemos reconocer que no todos los municipios están actualmente preparados para asumir un desafío de esta naturaleza y existe un importante número que apenas logra realizar su gestión con pocos recursos y déficit de personal preparado, lo que reduce sus posibilidades de optar a fondos públicos. 

Por lo mismo, la asociatividad, el trabajo conjunto, la planeación compartida y el apoyo a los más débiles, es el camino que deberá recorrer la nueva Región. No hacerlo solo hará que el centralismo interno persista, e incluso aumente y el desarrollo al que todos aspiramos se vea signado por el desequilibrio, que es todo lo contrario a lo que se busca con el proyecto independentista cuya concreción hoy celebramos.  

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