El desarrollo de la pequeña empresa del Bío Bío

Por: Renato Segura 2017-07-14
Renato Segura

“Los emprendedores y las pequeñas empresas impulsan el crecimiento económico y crean empleos”. La afirmación corresponde a la evidencia empírica encontrada por el Banco Mundial. Sin embargo, no es la realidad que se observa en la Región del Bío Bío.

La estadística de empresas por tamaño según ventas para el período 2005 – 2015, del Servicio de Impuestos Internos, muestran que, para la región, el número de empresas con facturación menor a las 600 mil UF aumentaron en 13.4%; las ventas totales en UF se incrementaron en 18.4% (superior al número de empresas) y los trabajadores dependientes disminuyeron en 12.2%. Mientras que el año 2005 se registraron 8.1 trabajadores por empresa, en el 2015 dicha cifra se redujo a 6.3 trabajadores por empresa.

Para el segmento de pequeña empresa, cuyo rango de facturación se encuentra entre 2.400 y 25.000 UF, el número de empresas aumentó en 43.1%; las ventas aumentaron en 3.2% y el empleo directo disminuyó en 19.8%. El número de trabajadores por empresa, durante el período, se redujo de 18 a 10.

La micro empresa o emprendedores, por su parte, aumentaron en 5.9%. Sin embargo, tanto las ventas como el empleo se redujeron en 28% y 46%, respectivamente.

Es decir, en un periodo de 10 años, solo las pequeñas empresas aportaron al crecimiento económico. En cambio, tanto los emprendedores como las pequeñas empresas del Bío Bío destruyeron empleos.

¿Por qué la aseveración del Banco Mundial no aplica a la Región del Bío Bío? ¿Cuál es la razón del magro desempeño del emprendimiento y la pequeña empresa, para un país cuya política pública ha perseverado en estimular su desarrollo y crecimiento?

Es probable que, una de las causas, se encuentre en lo que Chile y el Banco Mundial entienden por tamaño de empresas. Mientras en Chile el tamaño se asocia a la facturación, en Francia el tamaño se asocia al número de trabajadores contratados. Cuando en Chile se busca el crecimiento empresarial, se obtiene el crecimiento de las ventas. En Francia, en cambio, cuando la política pública se orienta a estimular el crecimiento empresarial, se aumenta el número de trabajadores contratados. 

Tanto Chile como Francia asignan una parte importante de los esfuerzos públicos para estimular la economía, a través del desarrollo y crecimiento de la pequeña empresa. Sin embargo, toman caminos de solución diferentes. Por ejemplo, la tarea de internacionalizar a la pequeña empresa, como mecanismo para su desarrollo y crecimiento, en Chile se acomete buscando la asociatividad (aumento de las ventas netas); en Francia, en cambio, optaron por la institucionalidad para materializar alianzas (pacto) para el acompañamiento de los grandes grupos económicos en el proceso de internacionalización de las pequeñas empresas (búsqueda de mejores condiciones para el mercado laboral). Un matiz no menor si se piensa que, a través del mercado laboral, se dignifica a la persona y se avanza en una sociedad más justa y equitativa.

En definitiva, homologar la definición para clasificar el tamaño de las empresas de pyme, siguiendo los patrones de las economías más desarrolladas, es un paso necesario para lograr una región con mayores oportunidades.

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