[Editorial] Cárcel: 10 años de espera

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:30 AM 2016-04-07

Diez años han pasado desde los primeros anuncios del traslado de la cárcel de Chillán a un nuevo recinto de carácter provincial, y aún no existe siquiera un terreno para su construcción y sí decenas de declaraciones de la autoridad de Justicia, referidas a supuestos esfuerzos por avanzar en este tema, que ayer volvió a cobrar actualidad tras los dichos del director nacional de Gendarmería, quien admitió que el recinto es insuficiente para la población penal que alberga.
Sus expresiones hallaron inmediata respuesta en el seremi de Justicia, quien lo acompañó en su visita a Chillán y que, como si fuera un rito, repitió lo mismo que venimos escuchando hace una década: que solo basta definir qué terreno sería comprado para luego licitar su construcción. 
En efecto, esta promesa data del primer gobierno de Michelle Bachelet y como muchos otros anuncios, no se concretó. Luego vino el terremoto de 2010, que puso una señal de alerta respecto de la necesidad de sacar la cárcel del centro de la ciudad, dado que aquella fatídica madrugada se produjo un incendio en el penal y una fuga masiva de reos que causó mucho temor entre los vecinos. Y si bien la administración de Piñera asumió como un compromiso la construcción de una nueva cárcel, y paralelamente se reparó el antiguo centro penitenciario, la iniciativa se encontró con el mismo obstáculo que existe hasta hoy: la oposición de las comunidades que no quieren tener una cárcel en su entorno.
Adicionalmente, el proyecto durante estos 10 años ha ido mutando y actualmente dista bastante de la idea original, ya que por razones de supuesta eficiencia económica y rentabilidad, ahora se habla de una cárcel biprovincial, equidistante de Los Ángeles y Chillán, para resolver los problemas de hacinamiento que sufren los reos de ambas ciudades.
La propuesta, que concita apoyo en el nivel central, ha sido ampliamente criticada por su eventual ubicación, pues ya sea que se emplace en Ñuble o Bío Bío, igual terminará afectando a los usuarios del recinto, es decir, a los mismos reos y a sus familias y a los funcionarios de Gendarmería. Además, si se construyera la cárcel en una comuna de la Provincia de Bío Bío, cuando finalmente se concrete la creación de la Región de Ñuble, la nueva entidad político-administrativa no contaría con un recinto penal para sus habitantes.
Se trata, en definitiva, de un mal proyecto, aunque su pertinencia y calidad hoy pasa a segundo plano, ya que al igual que en 2006, el tema se encuentra en punto muerto, por más que la autoridad regional de Justicia quiere hacernos creer lo contrario. 
Los múltiples anuncios de traslado de la cárcel de Chillán y de construcción de un nuevo recinto que nunca se concretan han sido una constante, a tal punto que tras una década los chillanejos nos hemos malacostumbrado a escuchar en reiteradas ocasiones el mismo anuncio oficial y a esperar en vano que se cumpla con la promesa y la obra sea una realidad.
Esta manera de actuar, creyendo que la gestión de gobierno consiste en anunciar un proyecto que hasta ahora solo existe en el papel, tiene quizás el impacto cortoplacista de mostrar un dominio de la iniciativa, pero cuando la promesa contrasta con la frustrante inexistencia de los hechos, el resultado será, a no dudarlo, un fracaso político inevitable, a pesar de los más insistentes y entusiastas corifeos o anunciadores.

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