Oficiarán a Línea Azul para resguardar antiguo terminal de buses

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 09:20 PM 2017-07-13

Algo de esperanza llevó la respuesta de la Oficina de Inspección Municipal a los vecinos del sector de Brasil con Constitución, quienes desde hace unos meses se han quejado públicamente de que el ex terminal de buses Línea Azul se ha convertido en una informal hospedería de personas que se emborrachan y se drogan en su interior cada noche.

Conforme a lo explicado por la unidad de Comunicaciones del municipio, “la Inspección Municipal enviará una notificación formal al dueño del recinto, en este caso la gerencia de Línea Azul, para exigirles que cierren completamente el perímetro de ese predio que es de su propiedad. Se les planteará un plazo perentorio para hacerlo”.

Yoris Jarzynski, uno de los residentes que ha tomado las banderas de gestión para conseguir la intervención de las autoridades en este conflicto, dice que “esta decisión nos conforma, pero hay que entender que se trata de un problema mayor y que partió con fuerza cuando la hospedería para personas en situación de calle que había en Claudio Arrau se mudó a O’Higgins, donde están las moteras. Entonces llegó otra, pero privada, la que no alberga a mucha cantidad, por lo que muchos se quedan afuera y buscan refugio en el terminal”.

Jarzynski, quien portaba una denuncia firmada por 28 vecinos y locatarios del lugar exigiendo el cierre perimetral del recinto, aclara: “nuestro problema no es el que en ese lugar lleguen personas a dormir, ni siquiera a tomar o a drogarse, sino que eso se transformó en un foco de delincuencia”.

De hecho el dueño de una botillería ubicada a media cuadra del polémico lugar ha sido objeto de cinco robos durante la noche y la dueña del kiosco del costado sur del terminal ha debido reparar permanentemente su habitáculo,  puesto que periódicamente se lo dañan para intentar robar las provisiones.

Esta denuncia cobra todavía más relevancia considerando que solo la semana anterior LA DISCUSIÓN recibió una acusación del mismo tenor, pero de parte de un grupo de vecinos de Constitución con Rosas, es decir solo una cuadra más al oriente, aunque reclamando por un fenómeno delictual idéntico, pero enquistado esta vez en la Iglesia Las Carmelitas.

De este modo la alerta ciudadana suena con mayor voltaje para ese sector, que hasta hace algunos años sumaba restoranes, hospederías, negocios de barrio, media decena de kioscos y un flujo comercial que paulatinamente ha ido desapareciendo.

“Como locatarios hacemos todo lo que está de nuestra parte para poner protecciones, pero los delincuentes entran por el techo de la parroquia, a través de una estructura metálica puesta por el municipio. Es una verdadera escalera para acceder al techo, sacan las tejas y rompen el cielo. Aquí alguien tiene que hacer algo, este es un problema social”, contaba a modo de ejemplo, Érica Fuentes, cuyo marido tiene un local junto al edificio patrimonial.

Aunque la parroquia, por su condición patrimonial,  ya cuenta con un proyecto (y recursos) para ser intervenida, respecto al terminal en el municipio advirtieron que si la gerencia de Línea Azul, cuya respuesta no fue posible de obtener por este medio, no reacciona, comenzarán a ser objeto de infracciones hasta que cierren el perímetro del recinto.

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