Un cuerpo con dos cabezas

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-07-12
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Hace pocos días se celebró un nuevo aniversario de Chillán, y como corresponde al correlato histórico, se celebró en las comunas de Chillán y Chillán Viejo. La pregunta es si esta es la cuna de Chillán “nuevo” como se le denominó a Chillán durante muchos años, o es parte de una misma ciudad. Desde su fundación en la ribera norte del Río Chillán, hasta la ubicación actual, con una estadía prolongada en lo que hoy es Chillán Viejo, se ha ido configurando una unidad territorial no solamente histórica, sino también urbana. A partir de 1835 fue paulatinamente tomando forma este cuerpo con dos cabezas, fruto de la porfía de un grupo de vecinos que en 1835 se negó a abandonar el lugar cuando el Gobierno de José Joaquín Prieto decidió trasladarla a la ubicación actual, después de un terremoto que destruyó la ciudad.  

Este cuerpo con dos cabezas, la una más grande que la otra, en otro contexto podría ser una anomalía monstruosa. Por el contrario, en el caso de Chillán-Chillán Viejo debiera constituir una fortaleza y una oportunidad. Se ha anunciado un Plan Regulador Intercomunal, centrado principalmente en resolver temas de conectividad y movilidad urbana. Esto es una necesidad urgente, dado el explosivo y sostenido aumento del parque automotriz y la unidad territorial que implica a ambas comunas como parte de un desarrollo urbano continuo en el tiempo y en el espacio. 

Pero ello no lo es todo, pues este cuerpo con dos cabezas tiene una historia y cultura igualmente común y que es el relato, no por todos conocidos, de una ciudad que fue buscando en sus fundaciones un lugar más seguro. Finalmente, se quedó en la actual ubicación a partir de 1835. Se dice que con motivo del terremoto de 1939, hubo voces que nuevamente sugirieron una nueva ubicación, lo que finalmente no aconteció. Chillán Viejo no desapareció en 1835, por el contrario sobrevivió hasta convertirse en comuna. De ahí en adelante debemos entender que Chillán es un cuerpo con dos cabezas. Eso implica una permanente planificación en conjunto, no solamente en aquellos aspectos tan importantes como la vialidad urbana, sino que además en la planificación de barrios industriales, de equipamiento urbano y de servicios, de parques y espacios públicos, de desarrollo turístico etc. 

Este cuerpo tiene un solo corazón; es su historia, sus tradiciones, el territorio, el patrimonio y el paisaje. Los dos brazos y dos piernas, se encuentran en la estructura urbana, en la interconexión de ambas y en la movilidad de sus habitantes. Las dos cabezas son las estructuras administrativas. Dos cabezas piensan más que una, o así debiera ser, por ello y tal como lo han declarado ambos alcaldes, las dos comunas son necesariamente complementarias en un plan de desarrollo territorial. 

Con mayor razón ahora que Ñuble será región, y Chillán capital regional, este cuerpo con dos cabezas podrá tener proyectos y sueños en común, para aspirar a un desarrollo que beneficie a todos sus habitantes por igual. Este es un desafío que exige generosidad y poner por delante el interés común  por sobre eventuales intereses personales, como ocurrió en el pasado. 

Parafraseando a alguien, diremos que “Chillán y Chillán Viejo, unidos, jamás serán vencidos”.

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