Améstica, la revelación de la cantera diabla

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Mauricio Ulloa 2016-04-07

Matías Améstica llegó con 16 años a probarse a Ñublense, proveniente de Santiago, donde jugó en un club de barrio de La Florida.


Tras probarse sin éxito en Audax Italiano y Universidad Católica, animado por un tío de Chillán decidió probar suerte en los cadetes de Ñublense.


“Me probé y quedé. Ahí empecé a pasar todas las pruebas. El que me hizo los papeles fue Ignacio Mora”, recuerda el lateral izquierdo, que jugaba como central y se ganó la titularidad en el primer equipo de Ñublense que dirige Fernando Díaz.


Tras sumar su tercer partido en la oncena estelar, reconoce que ha ganado en confianza.


“Debo trabajar en la confianza, con Temuco estaba nervioso, era mi debut, pero agarré confianza. Ahora me junto con mis compañeros y hago circuitos en la cancha”, declara quien fue papá a los 18 años.


“Fue una experiencia linda, mi hija me da la motivación para luchar y salir adelante, me da felicidad”, confiesa el lateral que dejó en la banca al experimentado Carlos Herrera y quien entrega la clave para llegar al primer equipo.


“El trabajo en cadetes es bueno, pero al final depende de uno llegar, hay que ser constante, a mí me subieron y esperé hasta que me dieran la oportunidad y la estoy aprovechando. El profesor me ha dado la confianza y practico harto el sacar centros”, subraya.


De cara al choque con Rangers es categórico: “El equipo está mentalizado en ganar los tres partidos y luchar por entrar a la liguilla.

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