[Editorial] Emprendedores

Por: 11:20 AM 2017-07-11

Cada día es más común escuchar la palabra “emprendedor” en la mayoría de las conversaciones sobre crecimiento económico y desarrollo del comercio. En sus distintos niveles, empresarios, economistas y autoridades la utilizan como la panacea de las dificultades y baches económicos que solemos enfrentar. Sin embargo, esta centralidad del concepto en el discurso público y privado contrasta con la realidad en Ñuble, donde el promedio de creación de empresas (18%) es inferior al regional (22%) y nacional (24%). 

Más preocupante aún es que hay razones de fondo para pensar que este comportamiento se mantendrá en el tiempo, acentuado por el efecto, más sicológico que real, de las turbulencias de la economía, derivadas de factores externos que afectan el precio de los commodities, e internos como las reformas tributaria y laboral implementadas por el actual Gobierno. 

De hecho, si se extiende el análisis a un período mayor a los 4 años de administración de la Nueva Mayoría, el resultado no cambia. En efecto, al observar lo ocurrido en los últimos 10 años, se constata que en todo ese período la creación de empresas en Ñuble marchó a un ritmo cansino, independiente del ciclo político y económico.  
Ante tal escenario, puede afirmarse que hay razones más profundas, asociadas a una cultura empresarial conservadora y refractaria al riesgo y la innovación y donde el sistema educativo se muestra en deuda con la misión de desarrollar capacidades y actitudes claves para el emprendimiento, lo mismo que con el objetivo de ser un agente socializador temprano de esta valiosa actitud. 

Frecuentemente nos encontramos con la falta de capacidades de los docentes para facilitar el aprendizaje de habilidades en los alumnos, lo mismo que una equivocada tendencia a transformar el desarrollo de las competencias prácticas en explicaciones teóricas y un entorno socio-cultural que castiga a quien fracasa en proyecto de emprendimiento y desalienta actitudes que divergen de la forma convencional de enfrentar problemas. 

En consecuencia, además de contar con una política que promueva la atracción de inversiones, un desafío primario de la futura Región de Ñuble es establecer una estrategia de fomento de la cultura del emprendimiento, con especial foco en el sistema educativo y las nuevas generaciones.

Y para alcanzar ese objetivo es importante no esperar un diseño desde el nivel central, sino que generar una propuesta propia que incorpore el concepto de emprendimiento al currículum de la educación secundaria y terciaria. No existen barreras legales para ello y todo depende de la voluntad y capacidad de proyectarse de las futuras autoridades, de los gobiernos locales y de las instituciones de educación superior. 

Desarrollar una cultura emprendedora toma tiempo y requiere generosidad y altura de miras de las autoridades de turno, que deben comprender que estamos hablando de algo más que crecimiento económico, sino que del único círculo virtuoso que puede promover el desarrollo social de la futura Región.

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