Los Fujimori siguen marcando el pulso de la vida política en Perú

Por: AFP Fotografía: AFP 09:40 PM 2016-04-06

Con Keiko al frente de los sondeos y con posibilidades reales de convertirse en la primera mujer Presidenta de Perú, la familia del patriarca Alberto Fujimori sigue marcando el pulso de la vida política del país.

Este clan descendiente de emigrantes japoneses nació a la sombra de la presidencia de Alberto Fujimori, “El Chino”, quien actualmente purga una condena de cárcel de 25 años por corrupción y crímenes de lesa humanidad perpetrados durante sus diez polémicos años de gobierno (1990-2000).

Durante este periodo en el que le declaró una guerra sin cuartel a Sendero Luminoso y con ayuda de su mano derecha, Vladimiro Montesinos, se perpetraron en Perú todo tipo de violaciones de los derechos humanos, sobornos, chantajes y corrupción; como en la mejor telenovela latinoamericana, no faltaron el nepotismo, las traiciones, los amores y los despechos, informó la agencia AFP.

Empezando por su esposa, Susana Higuchi, hija también de inmigrantes japoneses, quien a mediados de los años 90 denunció por corrupción y falta de democracia al entonces todopoderoso hombre fuerte, que en 1992 dio un autogolpe en complicidad con los militares y disolvió el Congreso para reescribir una Constitución tallada a su medida.

En los comicios de 1995, y tras un traumático divorcio, Susana Higuchi trató de desafiarlo en las urnas, pero su astuto ex marido había hecho aprobar una ley que prohibía a los familiares cercanos aspirar a sucederle, lo que la expulsó de la carrera presidencial. 

Para bien y para mal
La sombra de un enfermo Fujimori, de 77 años, sigue persiguiendo indeleblemente a la aspirante a convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de Perú. Para bien y para mal.

Para bien, porque muchos analistas consideran que buena parte del 35% de las preferencias que le otorgan los sondeos, es voto cautivo heredado de su padre, quien acabó con la violencia y la inseguridad que generaba Sendero Luminoso y anunció su renuncia a la presidencia por fax desde Japón, a donde huyó.

Y para mal, porque muchos temen que si llega a la casa Pizarro, sede del gobierno, Keiko perdone al padre, como prometió en su anterior camapaña presidencial y que le hizo perder la apuesta, y permita que el clan Fujimori y lo peor del fujimorismo vuelvan a campar a sus anchas en el país.

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