Ilustradores locales analizan el cómic nacional y extranjero

Por: Carla Aliaga Fotografía: Ninico 10:00 PM 2017-07-08

La historia del cómic en Chile se encuentra estrechamente relacionada con el desarrollo de la historieta y el humor gráfico, que iniciaron su recorrido entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Este desarrollo, en sus inicios, estuvo centrado principalmente en la sátira política, y más tarde en publicaciones orientadas al entretenimiento infantil. El primer personaje de historietas nacional, Von Pilsener, fue creado en 1906 por Lustig (Pedro Subercaseaux).

De estos años datan gran cantidad de publicaciones con historietas extranjeras y nacionales, entre las que destacaban algunas como El Pibe (1923), Don Fausto (1924), Pulgarcito (1938) y Pobre Diablo (1946), así como otras más conocidas por los lectores de hoy, como Topaze, dedicada al humor político, y El Peneca, dirigido desde la década de 1920 por Elvira Santa Cruz. 

Esta historia registrada por la Biblioteca Nacional, evidencia la relevancia que el cómic tiene para la cultura chilena y, por supuesto, a nivel internacional, la realidad no es distinta.

Tres visiones

Jaime Castro es diseñador gráfico de profesión y su especialidad es la ilustración. Desde el año 2008 que trabaja en LA DISCUSIÓN y es el encargado, desde marzo de ese año, de “dibujar” las noticias.

La tarea del profesional no es fácil, pero si bien siente la presión diaria por ilustrar de forma sencilla y concreta la contingencia local del día, sin perder de vista el sentido del humor, agradece el trabajo colaborativo que se genera con los editores del medio de comunición.

Sin embargo, “cuando quiero una opinión acerca de mi trabajo, busco la de personas en específico, de gente en la que confío porque sabe y tiene experiencia y va a enriquecer lo que hago, no así todo el mundo, especialmente quienes comentan en redes sociales”, argumenta. 

Jaime también afirma que en un medio de comunicación es importante respetar la línea editorial, “las ideas no se pueden disparar”, destaca.

Otro dibujante local es Nicolás Burgos, más conocido como Ninico. De a poco, este creador se fue abriendo paso en el mundo del cómic y tal ha sido su éxito que, además de publicar sus ilustraciones en medios nacionales, hace unos días acaba de lanzar su primer libro “Cosas que pasan”.

Para Ninico, la contingencia nacional y las malas noticias siempre dan muchos motivos para hacer humor, pero asegura que el humor está en todas partes. “El dibujo me da la oportunidad de expresar observaciones, cosas absurdas, opiniones, sentimientos, entre tantas cosas”, sostiene el ilustrador, quien además afirma que “la mejor forma para que funcione el humor es la sinceridad con uno mismo, de expresar lo que uno de verdad está sintiendo”.

Alan Robinson es otro chillanejo, vive en Concepción y desde allí envía sus ilustraciones a Estados Unidos, un mercado que recibe sus ideas hace varios años. 

“Internet ha abierto una ventana fundamental para la exportación de cómics, no sé si abriendo más puertas, pero haciéndolo más fácil y rápido”, comparte y agrega que “afuera está el mercado constante, en Chile hay dibujantes muy buenos, pero no siempre son valorados”.

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