Acceso norte

Por: La Discusión 11:25 AM 2017-07-08

La arbitraria distribución del presupuesto nacional para obras públicas viales en Concepción, en desmedro de las actuales provincias, y las deficiencias en la gestión de los gobiernos locales para planificar y obtener recursos, han condenado a la postergación los proyectos más relevantes de Chillán. El listado es extenso y voluminoso en inversiones (supera los 200 mil millones de pesos) y ha obligado a priorizar. En ese ejercicio las avenidas Alonso de Ercilla y Huambalí llevan ventaja, pero es necesario no perder de vista otras arterias, igual o incluso más importantes para la ciudad, que evidencian un creciente deterioro. 

Es el caso del acceso norte a Chillán, donde una serie de deudas urbanísticas hablan a las claras del rezago de un sector que espontáneamente y de forma paulatina, tras la instalación del peaje a fines de los 90, se transformó en la prolongación de la Avenida O’Higgins. De hecho así es considerada oficialmente desde 2008, cuando se comenzó a analizar su factibilidad, precisamente como la quinta etapa del proyecto que modernizó la principal arteria de la ciudad. 

De esa iniciativa no hay antecedentes concretos y la razón sería su alto costo. Sin considerar ninguna obra de ingeniería mayor, se requerían más de 25 mil millones de pesos de inversión fiscal, lo que llevó a archivar el proyecto. 

Sin embargo, un nuevo escenario haría factible la ejecución de las obras destinadas a mejorar el acceso norte a la ciudad. Se trata del proceso de una nueva concesión para el tramo Talca-Chillán de la Ruta 5 Sur, que actualmente se encuentra en desarrollo y que culminará con su licitación durante el segundo semestre de 2019.

Esta semana el asesor urbanista del municipio, Nelson Anabalón, expuso al gobierno local la propuesta que podría incluirse en el contrato de la nueva concesión y que abarca todo el territorio urbano, desde el peaje norte hasta la Avenida Ecuador. En ella se incluyen calles de servicio, ciclovías, un nuevo diseño del peaje norte, que a juicio de autoridades locales y de la misma comunidad, tiene fallas de ingeniería, y un paso sobre nivel en el cruce de la carretera con el camino a Nahueltoro, que se integrará al futuro baipás oriente que nacerá en el peaje sur en Chillán Viejo y que rodeará por fuera a Chillán, evitando el paso de camiones de alto tonelaje por la ciudad, además de brindar nuevas alternativas para la conexión con las comunas de la precordillera. 

Se trata de una propuesta bien pensada que, de concretarse, significará un avance para un sector que ha ido sumando conjuntos habitacionales, industrias, establecimientos educacionales, y pronto también al casino de juegos que tendrá la futura capital regional. 


Apostar a que la iniciativa estatal vendrá a solucionar los problemas viales de la ciudad es una idea que ha demostrado estar en las antípodas de la realidad y hacerlo nuevamente sería un error. Por lo mismo, es de esperar que esta ventana que se abre con la nueva concesión de la Ruta 5 sea aprovechada por nuestras autoridades, a fin de gestionar ante el MOP las obras proyectadas para que el acceso norte abandone el abultado inventario de “proyectos en carpeta”, como elegantemente se suele denominar a conocidas obras de adelanto para Chillán, postergadas hace décadas no solo en función de limitantes presupuestarias, sino también por el déficit de planificación y voluntad política para sacarlas adelante.

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