Departamento 50 de la PDI investigó en Ñuble supuesta célula nazi

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Archivo 10:40 AM 2017-07-08

Ayer la Policía de Investigaciones de Chile hizo entrega oficial al Archivo Nacional de la segunda parte de los documentos clasificados, por cerca de 70 años, en los que se guardaban nombres, evidencias, fotografías y otra serie de material recopilado por el secreto “Departamento 50” de la PDI, creado en 1942 para desbaratar cualquier célula nazi que pudiera instalarse en el país.

Entre los cientos de nombres que recopiló el equipo dirigido entonces por el comisario Hernán Barros Bianchi, figuraban tres alemanes que se vinieron a Chile para afincarse en Nebuco, Ñuble, provincia en la que aún prevalecen sus apellidos: Jorge y Alfred Jungjohann y el de Otto Schleyer (sobrino de Juan Schleyer, dueño original del predio donado para crear un parque en Chillán).

La siquiatra Sonia Jungjohann Ribbek, descendiente de Juan Schleyer y quien se ha hecho conocida en Chillán por ser una firme defensora de la construcción del parque, es familiar de esos tres ciudadanos alemanes a los que la PDI investigaba en secreto para ver si tenían alguna vinculación con el nazismo.

“Esto me toma de sorpresa, y eso que llevo más de siete años investigando y escribiendo sobre la historia de mi familia desde su llegada de Alemania. La verdad es que, como varias otras amigas, quienes estamos interesadas en este tema, siempre tuve el temor de encontrarme con algo así”, comentó desde Santiago a LA DISCUSIÓN.

El que tampoco los documentos del Departamento 50 entreguen hasta ahora pruebas que acrediten que los Jungjohann y los Schleyer investigados eran, en efecto, parte de alguna célula nazi, le da la razón a la siquiatra en el sentido que “hay que entender esto desde su contexto histórico. En primer lugar, muchos de los alemanes jóvenes fueron presa de ciertas pasiones políticas, muy manipuladas por lo demás, y por otro lado es cierto también que a quien no aceptaba unirse a las filas se le consideraba desertor, con todo lo que eso significaba, por lo que a cualquier joven alemán que llegara a Chile o a cualquier otro país, se le investigaría inmediatamente alguna vinculación con el nazismo”.

Logros del Departamento 50
De todas formas, el ya mítico Departamento 50 fue mucho más que un montón de fotos y papeles con nombres de sospechosos. De hecho sí lograron desarticular algunos grupos nazis que se habían instalado en el estratégico Estrecho de Magallanes, para boicotear a la Armada local y favorecer el paso de embarcaciones alemanas.

Es más, tras la detención de una veintena de efectivos del nacionalsocialismo, se dejó al descubierto un plan que pretendía destruir el Canal de Panamá, por lo que el comisario Barros Bianchi y sus hombres fueron galardonados.

Esta misma unidad encontró, también, enterrado a los pies del cerro San Cristóbal, aparatos de telecomunicación radial de alta tecnología, dinero en efectivo y un libro para comunicar y entender mensajes en base a claves creadas por el Ejército alemán.

Amagada así una fuerte irrupción nazi en América del Sur, hasta el mismo director del FBI envió felicitaciones a los integrantes del Departamento 50, unidad que se cerró finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Las persecuciones a los inmigrantes alemanes finalizaron, quedando solo las sospechas.

“Yo he revisado más de 40 cartas, en alemán del antiguo, que se enviaba mi oma y mi opa (abuelos), y realmente he buscado hasta en entrelíneas, sin hallar jamás algo sospechoso”, repasa Sonia.

La doctora asegura que “acá no hay prestigio alguno que esté en juego por esta publicación. Mis parientes, como los de tantos otros alemanes, vinieron a Chile no por buscar mejoras económicas, porque allá ya estaban muy bien, sino que en busca de un país libre. Por eso fueron un aporte en tecnología para la agricultura, la industria cervecera y en tantas otras ramas. Estoy muy orgullosa de ellos y espero que luego se publique el libro que llevo años escribiendo, donde también incluyo a mi rama materna”, anunció.

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