Escritor repasará su trayectoria literaria con una lectura de otoño

Por: 08:20 AM 2016-04-06

Hace varios años el poeta Harold Durán regresó a su Chillán natal. Tras más de 25 años de exilio en Suecia, el escritor no soportó la nostalgia que le generaba Chile y decidió volver. “No tiene sentido vivir en otro país si tu luchaste en algún minuto por tu patria. Moralmente me cuestioné el cómo podía vivir fuera”, recuerda mientras agrega que la familia que quedó en Suecia no estuvo de acuerdo con su regreso. 


“Uno se va en contra de su voluntad y además con mucho dolor”, dice respecto de su exilio. “Se enoja uno con su patria y me fui muy enojado con mi país. Los primeros años fueron de eso e hice un libro. Después me dediqué a ser sueco y con los años me fue bien porque incluso me premiaron como chileno destacado junto a Dj Méndez”, afirma respecto de su vida en Europa. 


Respecto de la evolución de la obra que ha madurado junto a él, recuerda que la pobreza fue algo que marcó su vida. “Yo viví en un Chillán donde había mucha pobreza. Frente a la casa del obispo había una población que se llamaba Pizarreño. Era lo último de la pobreza porque con ese material hacían cajas para dormir. En invierno era un barrial. Yo acompañé una vez a mi madre a buscar a alguien para que le lavaran la ropa y vi niños con costras en su cara”, advierte. 


“Eso quedó tan marcado que siempre pensé que había que erradicar la pobreza y creí que la forma era la religión. A los 14 años me dieron ganas de ser sacerdote, pero mi hermana había entrado a la universidad y llegó a la casa con un manual de marxismo leninismo. Eso cambió mi vida. Al par de meses ya estaba detenido y luego la historia es conocida. Me apresaron, torturaron y decidí irme de Chile en 1983, cuando secuestraron a una hija desde la Escuela México para darme un susto”, evoca con dolor.


Ya en Europa, por un tiempo Harold abandonó todas sus ideologías. “Me fui a un monasterio Benedictino en este intento por hacer varios experimentos con mi vida para encontrar una solución. En el monasterio había mucha represión sexual y me asusté”, cuenta entre risas. Harold añade que el año 2001 la decisión de volver se hizo imperativa. “Ese año, en una visita, vi a niños bailando cueca y sentí que debía venir. Sobre todo para buscar a mi hermano desaparecido y hoy hay 33 detenidos por eso. Además hice familia, algo que no pensé volvería a ocurrir”, dice.


Esta tarde, Harold mostrará parte de su vasto trabajo en una lectura poética de otoño que se realizará a partir de las 19.30 horas en la Biblioteca Municipal Volodia Teitelboim. En la cita, el poeta hará un recorrido por sus varios libros, poemarios y montajes teatrales en esta búsqueda constante por encontrar su camino de vida. La entrada es liberada. 

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