[Editorial] Flexibilidad en el agro

Por: Fotografía: Victor Orellana 08:45 AM 2017-06-30

No se trata solo de un planteamiento que viene del empresariado agrícola, sino que es una demanda que genera consenso también entre los propios trabajadores y a la que se han adherido economistas oficialistas, como Enrique Marshall, ex consejero del Banco Central y vicepresidente del BancoEstado. La necesidad de incorporar elementos de flexibilidad laboral en el mundo del agro se hace cada vez más urgente, principalmente en aquellos rubros que apuntan a mercados internacionales altamente competitivos.

Hoy la legislación laboral no se hace cargo de las características especiales de la actividad agrícola, marcada por la estacionalidad y con periodos de cosecha muy acotados y determinados por las condiciones climáticas -basta mirar lo que ocurrió en la pasada temporada de arándanos-, lo que en la práctica se traduce en una alta informalidad del empleo, muchas veces precario, que se expresa en un sistema de trato que se rige por la ley de oferta y demanda.

Para abordar esta problemática, hace años se viene planteando la necesidad de contar con un estatuto del trabajador agrícola, que se adecue a esas características especiales, que dé cuenta de la mirada amplia y diversa que existe en este sector que requiere de jornadas dinámicas y una permanente adaptabilidad, razón por la cual el Gobierno, los trabajadores y los agricultores lograron consensuar una propuesta que la administración Piñera plasmó en un proyecto de ley, pero cuya tramitación no prosperó en el Parlamento debido a la falta de acuerdo.

En la actual administración, retroexcavadora de por medio, se desechó dicha iniciativa, se volvió a abordar este desafío y nuevamente se convocó a agricultores y trabajadores para arribar a un acuerdo que se traduzca en un proyecto de ley, donde lamentablemente la flexibilidad no ha sido un eje promovido por el Gobierno.

En ese contexto, gremios como la Sociedad Nacional de Agricultura han advertido las dificultades que ha enfrentado la discusión y han pronosticado que de mantenerse las actuales directrices defendidas por el Ejecutivo, la futura ley estará condenada a ser intrascendente, es decir, letra muerta, porque como dicen desde la SNA, no reconoce las particularidades de este rubro.

Debido a lo anterior es que el plazo para presentar el mencionado proyecto se ha ido postergando una y otra vez. En su última visita a Chillán, la ministra del Trabajo, Alejandra Krauss, reconoció que una vez que se logren los acuerdos se enviará el proyecto al Congreso, lo que dijo, debiera ocurrir este año.

Mientras, el mercado laboral agrícola sigue experimentando cambios, que en Ñuble se han expresado, por ejemplo, en el arribo de inmigrantes y en una disminución de la participación de este sector en la ocupación, desde un 23 a un 17 por ciento en los últimos siete años; lo anterior, como consecuencia de fenómenos como la escasez de mano de obra -y su encarecimiento- y el aumento de la mecanización en las faenas.

Es imperativo que uno de los motores de la economía de Ñuble y del país cuente con una legislación laboral específica, que por un lado brinde protección a los trabajadores, pero también, que introduzca elementos de flexibilidad, sin que ello derive en abusos. Solo de esta manera se podrá continuar por la senda del crecimiento, principalmente en aquellos rubros que se esfuerzan por mejorar su competitividad.

 

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