[Editorial] Embalse para la Región

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:35 AM 2017-06-28

Quienes han seguido de cerca la larga historia del proyecto embalse La Punilla, saben que los regantes del río Ñuble comenzaron hace más de 90 años a expresar la necesidad de construir un embalse en San Fabián, de manera de evitar la pérdida de agua en invierno como hoy ocurre, y así aprovecharla en verano, en que ésta escasea, y con mayor razón ahora, en un contexto de cambio climático. 

La concesión, fórmula elegida por el Gobierno para financiar esta megaobra que cuesta 550 milllones de dólares, si bien introdujo elementos que han provocado incertidumbre y rechazo de algunos sectores, debería ser beneficiosa para todas las partes, ya que permitirá generar un importante ahorro económico al Estado, cumpliendo con el objetivo trazado: brindar seguridad de riego del 85% a más de 70 mil hectáreas, en las comunas de San Carlos, Coihueco, Ñiquén, Chillán y San Nicolás. 

Pero no solo eso, sino que además, permitirá generar energía hidroeléctrica a partir de una fuente limpia y económica, un plus apreciable en medio de una crisis de escasez de energía que ha afectado la competitividad del país. 

Pese a lo anterior, y como respuesta a las inquietudes planteadas por los regantes, las autoridades han sido enfáticas en aclarar que el objetivo prioritario de este embalse será el riego, y que la generación eléctrica constituye un negocio complementario. 

La aclaración reiterada y los temores de los agricultores tienen su fundamento en los conflictos surgidos en otros embalses, donde los intereses de las empresas generadoras han entrado en conflicto con los de los regantes, acrecentándose en periodos de escasez hídrica. 

No hay que olvidar, sin embargo, que este “negocio complementario” es el que hace rentable económicamente para la empresa concesionaria, construir y operar La Punilla. 

Por eso hoy, más que seguir cuestionando el modelo de concesiones diseñado para su construcción, convendría despejar dudas sobre el apoyo que deberá brindar el Estado a los pequeños regantes para comprar las nuevas acciones, que constituirán los derechos de agua y la incertidumbre respecto del apoyo para las inversiones en canales y sistemas de riego tecnificado.

Las críticas de grupos ciudadanos y ambientalistas por los impactos del proyecto, lejos de apaciguarse con el tiempo, han arreciado, llegando a instancias administrativas y judiciales, aunque con poco éxito. En ese sentido, los estudios de impacto ambiental de seguro enfrentarán nuevas y abundantes observaciones, por lo que es de esperar que la autoridad y la empresa respondan con el mayor celo a las inquietudes y obren con estricto apego a la legislación, con un sentido ético de sustentabilidad y preservación del patrimonio natural y humano de la zona. 

La Punilla transformará el paisaje del valle del Ñuble, pero principalmente el paisaje agrícola, potenciando a la nueva Región como una zona agroalimentaria de excelencia, promoviendo nuevos negocios y mejores empleos. De eso, no hay duda.

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