"Tenemos una ley que nos acomoda mucho como agrupación"

Por: Susana Núñez Fotografía: Mauricio Ulloa 10:30 AM 2017-06-27


La ley Sanna contempla la entrega de licencia a padres de menores afectados con cáncer, trasplante de órgano sólido, desahucio o estado terminal y accidente grave con riesgo de muerte o secuela funcional severa y permanente

Tras una larga lucha, las peticiones de aquellos padres que no podían ausentarse de sus trabajos para cuidar a sus hijos con enfermedades graves finalmente fueron escuchadas.

Así lo confirmó el gesto de la Presidenta Michelle Bachelet, quien firmó el lunes pasado el proyecto de ley que crea un "seguro para el acompañamiento" que cubrirá a más de tres millones de padres y madres trabajadores, quienes podrán utilizarlo por 90 días corridos en el plazo de un año.

La noticia fue aplaudida por aquellos padres que en medio del duro proceso impulsaron la creación de la Ley Sanna, que regulara la cobertura, los requisitos de acceso y las prestaciones del seguro solidario, iniciativa que se logra tras la aprobación en abril de este año de un fondo que otorgue financiamiento.

El académico chillanejo Álvaro Acuña fue uno afectados que levantaron las banderas de lucha para promover una legislación, que ayudará a las familias a contar con permisos especiales mientras enfrentaban la dolorosa experiencia de vivir con un hijo enfermo.

El pequeño Simón, quien logró salir airoso de un cáncer, fue su motor que lo llevó a impulsar la Agrupación “Sin licencias para cuidar” y su inspiración para escribir el libro “Por todos los niños con cáncer”.

Hoy el ingeniero comercial valora el paso dado por el Gobierno tras un duro proceso que comenzó en 2012 y que fue relatado en su trabajo literario.

“Lo que hoy tenemos es una ley que nos acomoda mucho como agrupación, porque la construimos con el Gobierno. Los papás que están en estos momentos con un hijo con cáncer de repente no están satisfechos plenamente, pero es por un tema emocional y yo los entiendo porque yo en algún momento estuve igual, entonces, el camino hoy día de la ley es muy similar. El proyecto para nosotros es muy gratificante, siempre se quiere más no, pero dentro de los elementos técnicos, el doctor Barriga fue el que estableció los tres meses para los padres, porque es el periodo más duro para que el niño no lo tome como un trauma, sino como problema familiar ”,explicó.

Tras la experiencia vivida, el profesional cuenta que no fue fácil, a su juicio, instalar una política pública desde regiones.

“En Chile es muy complejo que una causa social se convierta en política pública, hay muchas otras que son más contingentes que son levantadas de Santiago, por lo que fue un camino duro. Sobre todo en 2012 queríamos que fuera allá y en 2013-2014 con el nuevo Gobierno nos pusimos a trabajar seriamente, el proyecto antes aprobado por el senado era malo, pero era para dar el punta pie inicial, fuimos a dos marchas y yo me desplegué a un trabajo más académico”.

Hace dos años atrás, Simón recibió el alta médica, y hoy es un niño feliz que disfruta la vida al máximo, sostiene Álvaro, quien junto a Carola lograron contar las facilidades en el trabajo para estar con él durante su tratamiento.

“Lo vivimos de una forma distinta, porque tuvimos mucho optimismo y la suerte de tener facilidades laborales para poder estar con él en la clínica, que fue la otra casa, mi hijo dormía con Carola y despertaba con los dos. Mientras haya ciencia y buenas vibras logramos  salir, nunca dejamos de tener miedo y pena, pero funcionamos bien en nuestra como padres”.

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