Astorga: "Me caí, pero volveré a dirigir en Primera"

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Agencia Uno 09:55 PM 2017-06-24

A Emiliano Astorga no le gustan las entrevistas.

Y se nota. El técnico de Ñublense es de un notorio bajo perfil y cuesta, incluso, verlo sonreír. Tiene pinta de huraño, pero quienes lo conocen en la interna aseguran que es solo la “chapa”. Lo suyo son la seriedad, el trabajo metódico y la puntualidad.

Por eso llega a la exclusiva, y forzada, dicen, conferencia de prensa de la semana, a las 15.30 horas en punto, para emitir conceptos, ojalá en un tiempo breve, porque tiene que dirigir la práctica vespertina en el marco de los trabajos en doble jornada que realiza el plantel de los “diablos rojos”.

Viste buzo negro, casaca del mismo tono, gorro, guantes y porta un café para capear el frío en Paso Alejo.

El otrora defensa central de 56 años, nacido en San Antonio y que defendió al propio San Antonio Unido, Magallanes, La Calera, Rangers, Naval, Soinca Bata, Melipilla y Santiago Morning, y que como entrenador adiestró a San Antonio, Melipilla, Unión La Calera, Palestino, Wanderers, San Marcos de Arica, Cobresal y Ñublense, se abre al diálogo sentado en la testera de la sala de conferencias.

Poco a poco, Astorga, va explayándose hasta revelar su sueño más íntimo en el fútbol, el sello de su relación con su hijo, que además es su ayudante, y proyectar una inédita autocrítica de cara a su próximo desafío en el que ahora no hay espacio para el fracaso.

-¿Qué es lo más positivo que ha detectado en el grupo de jugadores que integran el plantel de Ñublense que dirige desde el 1º de julio en la pretemporada?

-Lo positivo del equipo es que el grupo que está es muy bueno, de muchos sacrificio, no he visto ningún jugador quejarse, lo que es muy bueno para el equipo y para el plantel. Yo necesito hacer fútbol para ir viendo la organización del equipo en la cancha. Ojalá el mal tiempo no nos complique, porque no podemos parar y dar ventajas.  El grupo ha tenido recepción al sacrificio.

-Usted fue zaguero central de clubes como Melipilla, donde debutó, y Palestino. Qué rasgos destaca en los tres centrales que sobresalen en su plantel: Bascuñán, Rojas y Pedreira?

-La característica es que son jugadores experimentados, conocen bien el medio de la Primera B, tienen que marcar diferencias sobre todo en lo táctico, manejar resultados complicados sacando su experiencia. Han hecho buena labor en la B y acá tienen que hacer prevalecer el orden. Tienen que manejar una serie de factores, eso es valorable, ojalá puedan afiatarse al sistema, no es fácil adaptarse a un sistema cuando juegas en uno, pero he manejado varios sistemas. La idea es que puedan asimilarlo bien, dependiendo de si jugamos con tres o cuatro en el fondo o si el rival juega con uno, dos o tres en ataque.

-¿Rojas, Bascuñán y Pedreira. Pueden jugar con tres en la zaga?

-Sí, por supuesto, si me convence y me da confianza,  comenzaremos con línea de tres, para eso estarán los partidos de preparación, pero lo más importante es que se sientan cómodos. Por eso he trabajado mucho lo de los movimientos. No nos podemos basar solo en un sistema, debemos manejar varios sistemas.

-¿Qué opinión le merece la tecnología como el Video Asistente para el Réferi (VAR) de la FIFA aplicado en la Copa Confederaciones?

-No me gustó, se para mucho el juego, hay más problemática que antes. Hay goles que han sido muy justos, difícil de poder apreciar, eso quita la esencia del fútbol. Si la FIFA ha impuesto que el fútbol debe ser rápido, esta vez se para mucho, porque el árbitro debe consultar, le deben avisar y eso se contradice con el principio.

Relación especial

-Su ayudante técnico es su hijo Emiliano, y su preparador de arqueros un gran amigo de juventud, Aníbal Pinto. ¿Es especial la relación con ellos?

-Para mí es importante tener gente de confianza en el cuerpo técnico, es lo principal. Mi hijo tiene que ir aprendiendo, es joven, tiene ganas de aprender, es importante que tenga la ayuda al lado y la confianza de que me estará apoyando desde atrás, observando el juego, porque está metido. Lo de Aníbal es importante porque tiene una buena trayectoria como entrenador y la amistad es de años, porque comenzamos jugando juntos  en Melipilla y tuvimos etapas largas de carrera.

-¿Es verdad que usted enrieló a Pinto cuando estaba tomando el mal camino?

-Bueno, lo que pasa es que él estaba comenzando y yo estaba terminando y claro que uno aconseja a los chicos más jóvenes, algunos eso lo toman y otros no.

-¿Qué le faltó para llegar a un equipo grande tras sus exitosos pasos como DT de Palestino y Wanderers? ¿Cree que se valora muy poco al técnico nacional y mucho más al argentino?

-Hay momentos que eso pasa. Yo he tenido momentos buenos y pude tener mejores, pero también he cometido errores como apurarme para irme a dirigir un equipo. He cometido errores que me han servido para aprender a ser más tranquilo para aceptar situaciones y compromisos. El fútbol es así, yo siempre aspiro a más, quiero seguir consiguiendo cosas importantes en el fútbol.

Autocrítica

-¿Le gustaría dirigir en el extranjero, con la experiencia que acumula en el fútbol chileno?

-Sí, por supuesto, ojalá se me dé lograr un ascenso con Ñublense, mantenerme en Primera y poder después salir al extranjero. Tuve un retroceso, me caí, pero yo he tenido calidad para sobreponerme, uno debe tener control para mejorar lo malo y mejorar en su carrera para lograr cosas importantes.

-¿Cuál es su escuela como entrenador, sus referentes?

-Bueno, yo tuve muchos entrenadores y de todos fui aprendiendo, como el caso de Guillermo Páez, Hernán “Clavito” Godoy y Andrés Prieto. Uno va sacando cosas de ellos y le va quedando a uno. No es fácil para uno construir un sello, cómo hacer un equipo, cómo darle un sello. 

-¿Qué hace fuera del fútbol?

-Paso viendo televisión en mi casa. Salgo poco. Soy una persona normal. Voy al centro, me gusta ir a la feria y la gente me ve cuando estoy comprando. 

-¿Los hinchas de Ñublense ya lo reconocen en el Mercado o en el centro de Chillán?

-Sí, mucho, en el centro y en el mercado, he conversado con muchos de ellos. La gente se ha portado súper bien. Me ha entregado buenas vibras para que nos vaya bien y podamos cambiar la situación acá en Ñublense, en ese sentido no he tenido ningún problema.

-¿Cuál es su gran sueño en el fútbol?

-Mi sueño es poder lograr el ascenso con Ñublense, volver a dirigir en Primera y ser campeón, estuve a punto de lograrlo con Wanderers y ojalá pueda hacerlo con Ñublense.

 

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